no sabe qué otra cosa inventar para ponerlo a salvo, y me fui al Cielo esperando que tomara el
bien que con el sacrificio de mi Vida les había formado y dado, así cuando nada más nos quede
por hacer por el reino de mi Voluntad sobre la tierra, también tú podrás venirte al Cielo,
esperando en la Patria Celestial que las criaturas tomen las sustancias, el capital, el reino que
ya está formado del Fiat Supremo. Por eso te digo siempre sé atenta, no omitas nada; cuando
no se puede hacer otra cosa, hagamos nuestra parte, el resto, las circunstancias, los eventos,
las cosas, diversidad de personas harán el resto, y como está ya formado, saldrá de sí e irá
adelante en su reinar. Una cosa se necesita, más sacrificio para formarlo, que para sacarlo se
hace rápido, pero para formarlo se requiere quién ponga la propia vida y el sacrificio de una
voluntad sacrificada con actos continuos en la mía”.
(3) Después de esto ha hecho silencio y después ha agregado: “Hija mía, tú debes saber que
cada acto de criatura tiene su puesto en torno a Dios, así como cada estrella tiene su puesto
bajo la bóveda del cielo, así los actos de ellas, cada uno tiene su lugar, pero ¿quienes son los
que van por el camino regio como propiedad de la Patria Celestial, y toman los puestos más
honorables y dan gloria divina a su Creador? Los actos hechos en mi Voluntad. Cuando uno
de estos actos parten de la tierra, se inclinan los Cielos, todos los bienaventurados le salen al
encuentro y acompañan aquel acto al puesto de honor en torno al trono supremo. En ese acto
se sienten todos glorificados, porque la Voluntad eterna ha triunfado en el acto de la criatura, y
ahí ha puesto su acto divino. En cambio los actos no hechos en mi Voluntad, y quizá aun
buenos, no parten por el camino regio, parten por las vías tortuosas y hacen una larga parada
para ir al purgatorio, y ahí esperan a la criatura para purificarse juntos a vía de fuego, y cuando
terminan de purificarse, entonces parten para el Cielo para tomar su puesto, pero no en los
puestos de primer orden, sino en los puestos secundarios. ¿Ves la gran diferencia? Los
primeros actos, no apenas formados, no quedan ni siquiera junto con la criatura, porque siendo
cosa de Cielo no pueden quedar sobre la tierra, y por eso rápidamente emprenden el vuelo a su
patria, y no sólo eso, sino que todos los ángeles y santos reclaman en el Cielo lo que ha sido
hecho por la Divina Voluntad como cosa de ellos, porque todo lo que es hecho por Ella, tanto en
la tierra como en el Cielo, todo es propiedad de la Patria Celestial. Por eso cada pequeño acto
suyo es reclamado por todo el Cielo, porque todos son fuentes de alegrías y bienaventuranzas
eternas, que pertenecen a ellos. Todo lo contrario para quien no obra en mi Voluntad”.
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30-19
Febrero 24, 1932
Renacimientos continuos de la criatura en la Divina Voluntad.
La criatura se vuelve protectora de las obras divinas.
(1) Estoy siempre entre los brazos de la Divina Voluntad, la cual más que madre me tiene
estrechada entre sus brazos, circundada de su luz para infundirme su Vida de Cielo, me parece
que es toda atención para tener su gran gloria de tener una hija toda de Voluntad Divina, que no
ha tomado otro alimento, que no conoce otra ciencia, ni otra ley, ni otros gustos o placeres, que
su sola Voluntad, y por eso para tenerme ocupada y alejada de todo me hace tantas sorpresas,
me dice tantas cosas bellas, una más bella que la otra, pero siempre cosas que le pertenecen,
de modo que mi pobre mente queda como raptada y abismada en sus brazos de luz; y como
todo lo que ha hecho, a pesar que lo haya puesto fuera, todo lo tiene concentrado en Sí, tanto,
que si se ve dentro de su Voluntad, se encuentra un solo acto, si se ve fuera se encuentran
obras y actos innumerables que no se pueden numerar, yo sentía en Ella el principio de mi