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Febrero 16, 1932
Los actos hechos sin la Divina Voluntad están vacíos de lo infinito.
Se necesita hacer todo y esperar los eventos para hacer venir el
reino de la Divina Voluntad. Los actos hechos en Ella parten
para el Cielo como propiedad de la Patria Celestial.
(1) Estaba continuando mis actos en la Divina Voluntad para encontrar todos sus actos y
fundirlos juntos, y así poder decir: “Hago lo que Ella hace”. ¡Oh! qué felicidad se siente al pensar
que yo estoy haciendo lo que hace la Divina Voluntad. Y mi amable Jesús, visitando a su
pequeña hija me ha dicho:
(2) “Hija buena, si tú supieras qué vacío se forma en el acto de la criatura cuando no está lleno
del todo de mi Voluntad, así que en aquel acto falta la plenitud de la santidad, falta lo infinito, y
como falta lo infinito se ve un abismo de vacío que sólo lo infinito podía llenar, porque la criatura
con todos sus actos ha sido hecha para lo infinito, y cuando en sus actos corre mi Voluntad, le
pone lo infinito y se ve el acto de ella lleno de luz, que lo tiene en su regazo de luz, y con la
infinitud dentro que lo vuelve acto completo. Por el contrario, cuando en el acto de la criatura
no entra mi Voluntad como vida, principio, medio y fin, el acto está vacío, y ninguno puede llenar
el abismo de aquel vacío, y si está el pecado, se ve en aquel acto un abismo de tinieblas y de
miserias que hace horrorizar, ¡ah! hija mía, cuántos de estos actos vacíos de lo infinito han
habido a lo largo de los siglos, lo infinito rechazado por el acto humano. Mi Voluntad Divina tiene
derecho sobre cada acto de criatura, y para venir a reinar quiere que quien viva en Ella vaya
encontrando todos estos actos vacíos para rogarle, presionarla que en cada acto ponga lo
infinito, a fin de que reconozca en cada acto su acto para hacer que su dominio sea completo, y
aunque estos actos fueran actos pasados, hay siempre, para quien vive en mi Voluntad, el poder
hacer y reparar, porque en Ella está la potencia de poder ajustar y rehacer todo, con tal que
encuentre una criatura que se preste; y mucho más, porque son actos de criatura sin mi
Voluntad, así que otra criatura unida con mi Voluntad puede ajustar, ordenar cada cosa. Por
esto hija mía, te lo he dicho otras veces y lo repito: ‘Hagamos todo lo que se requiere para hacer
conocer la Divina Voluntad y hacerla reinar’. Nada debe faltar de parte nuestra: Oraciones,
sacrificio de la propia vida, tomar en la mano todos los actos de las criaturas para llamarlas a
poner de lo suyo, a fin de que estén mi te amo y el tuyo, mi plegaria y la tuya, que griten:
‘Queremos la Divina Voluntad’. Así que la Creación toda y todos los actos estarán todos
cubiertos de Voluntad Divina, y Ella se sentirá llamada por cada acto de criatura desde todos los
puntos, desde cada cosa creada, porque Yo y tú hemos hecho ya la llamada, queriendo poner
aun el sacrificio de la vida en cada cosa y en cada acto, para que venga a reinar. Esto será
potencia ante el trono de Dios, fuerza magnética, imán irresistible, el que todos los actos griten
que quieren la Divina Voluntad reinante en medio a las criaturas, ¿pero quién es el que grita?
Yo y la pequeña hija de mi Querer. Entonces, como raptada descenderá a reinar. He aquí el
por qué los giros y más giros en la Creación, en mis mismos actos, en los de la Mamá Celestial,
para empeñar a nuestros mismos actos divinos por un reino tan santo, y en aquellos de las
criaturas para copiarlos y poner lo que les pueda faltar, pero todos deben tener una sola voz,
directa, o indirectamente por medio de quien quiere hacer el sacrificio de hacerse suplidora y
reparadora, para obtener que venga a reinar en medio a las generaciones. Por eso, lo que te
hago hacer y que hago Yo junto contigo, son actos necesarios, preparativos, formaciones,
sustancias, capitales que se requieren, cuando todo hayamos hecho por parte mía y por parte
tuya, de modo que nada falte, podremos decir: ‘Todo hemos hecho, no nos queda otra cosa
qué hacer’. Así como Yo dije en la Redención, todo he hecho para redimir al hombre, mi amor
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