fuera de ti, y así como tú sientes la extrema necesidad, así sentimos Nosotros la extrema
necesidad de amor de hacer girar tu pequeñez en todos los actos de nuestro Fiat, porque no
siendo tú capaz de encerrarlos todos en ti, con tu girar en ellos tomas parte por cuantos más
puedes. Por eso corre, corre siempre, más bien digo corramos siempre, porque no hay gracia
más grande que puedo dar a la criatura, que hacerle sentir en sí la virtud de un acto continuo”.
(3) Después continuaba siguiendo los actos de la Divina Voluntad, y mi amado Jesús ha
agregado:
(4) “Hija mía, cada vez que formas un acto tuyo en el acto de mi Divina Voluntad, tantos
vínculos de más formas en Ella, quedando confirmada tantas veces por cuantos actos haces en
el Fiat Divino, y Ella queda confirmada tantas veces de más en ti, y cada vínculo y confirmación
que haces, mi Voluntad agranda sus mares en torno a ti, y por confirmación, como sello, pone
una verdad suya, un conocimiento suyo y te manifiesta un grado de valor de más que mi
Voluntad contiene, ¿pero sabes tú qué hacen en tu alma estos vínculos, confirmaciones,
verdades, conocimientos, valores de más que tú vienes a conocer? Hacen crecer la Vida de mi
Voluntad en ti, y no sólo eso, sino que repitiendo tus actos, tendrán tantos grados de valores de
más por cuanto has conocido de más, tus actos vienen puestos en la balanza del valor divino, y
tanto valen por cuanto has conocido, y por cuanto valor ha sido comunicado por Nosotros en tu
acto. Así que tu acto de ayer, repitiéndolo hoy, no tiene el mismo valor de ayer, sino que ha
conquistado el nuevo valor que Nosotros hemos hecho conocer. Por eso la repetición de los
actos, acompañados de nuevas verdades y conocimientos, adquieren día a día nuevos grados
siempre crecientes de valor infinito. Nosotros, a los actos de la criatura hechos en nuestra
Voluntad, no sólo los ponemos en nuestra balanza eterna para darles el peso de un valor infinito,
sino los conservamos en nuestro banco divino para darles el céntuplo, por eso cada vez que
repites tus actos, tantas veces vienes a poner tus moneditas en nuestro banco divino, y entonces
adquieres tantos derechos de más qué recibir de Nosotros. Ve entonces hasta dónde llega el
exceso de nuestro amor, que nos queremos hacer deudores de la criatura, recibiendo las
moneditas de sus actos en nuestro banco inmenso, y que aunque poseemos tanto, sin embargo
amamos el recibir las pequeñas moneditas para darle el derecho de darle de lo nuestro. Nuestro
amor a cualquier costo quiere tener qué hacer con la criatura, quiere estar en continua relación
con ella, y esto a fuerza de dar, y quizá también de perder; cuántas veces, mientras Nosotros
queremos darle, queremos hacerle conocer tantas bellas cosas nuestras, queremos hacerle
sentir qué dulce y potente es nuestra palabra, y ella se muestra fría, indiferente, si es que no
nos voltea la espalda, y nuestro amor queda como derrotado por parte de la ingratitud humana,
pero la hija pequeña no lo hará jamás, ¿no es verdad? Tu pequeñez te hace sentir la extrema
necesidad de tu Jesús, de su amor, y de su Voluntad”.
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30-17
Febrero 10, 1932
Trabajo de Dios en el alma que vive en la Divina Voluntad.
Acuerdo entre Dios y la criatura. Vigilancia de Jesús para
tener la compañía de la criatura en sus obras.
(1) Mi dulce Jesús con su fuerza raptora me atrae siempre en su adorable Voluntad, para
hacerme recorrer la multiplicidad de sus obras, que parece que me esperan para darme alguna
cosa de más de lo que me han dado, y yo quedo sorprendida de tanta bondad y generosidad