en ella encuentra lugar nuestra palabra, nuestra Vida, nuestras alegrías, se puede decir que la
obra de nuestras manos creadoras está en el orden, donde fue establecido por nuestra sabiduría
infinita, esto es en nuestra Divina Voluntad, está en su puesto de honor. Por el contrario quien
se hace dominar por la voluntad humana, está en el desorden y es nuestro continuo fallo de
nuestra obra creadora. Por eso sé atenta hija mía, y haz feliz a quien quiere volverte feliz en el
tiempo y en la eternidad”.
(5) Después de esto continuaba nadando en el mar de luz del Fiat Divino, me sentía ahogar
de luz, y eran tantos sus conocimientos, que yo no sabía a cuáles de ellos poner atención, dada
mi pequeñez no sabía dónde ponerlos, y se perdían en su misma luz, y yo quedaba sorprendida
sin saber de nada, y mi dulce maestro Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, mi Voluntad es la recolectora de todas sus obras, en su luz todo esconde, con
su luz las defiende y pone a salvo todas sus obras, esta luz, ¿cuánto no hace por poner a salvo
a la criatura, a la obra más bella de nuestras manos creadoras, y para hacerla regresar bella,
preciosa como la sacamos? La recoge en su seno de luz, y le pone tanta luz encima, de hacerle
desaparecer todos los males: Si está ciega, por vía de luz le da la vista; si está muda, por vía
de luz le quiere dar la palabra; la luz la toma por todos los lados, y le da el oído si es sorda; si
lisiada la endereza; si es fea, a vía de luz la hace bella. Una madre no hace cuanto hace mi
Divina Voluntad para hacer bella y regenerar a su criatura, sus armas son de luz, porque no hay
potencia que la luz no esconda y bien que no posea. Qué no haría una madre que habiendo
dado a luz un bello niño, que la raptaba con su belleza, y la madre se sentía feliz en la belleza
del hijo, pero que una desventura lo golpea y lo deja ciego, mudo, sordo, lisiado; pobre madre,
ve a su hijo y no lo reconoce más, el ojo apagado que no la ve más, no escucha más su voz
argentina que la hacía estremecer de alegría al oírse llamar mamá; sus piecitos que corrían para
ir a su regazo, con dificultad se arrastran. Este hijo es el dolor más traspasante para una pobre
madre, ¿y qué no haría si supiera que su hijo pudiera regresar de nuevo a sus rasgos originales?
Recorrería todo el mundo si pudiera obtener esto, y le sería dulce el poner la propia vida con tal
que pudiera ver a su hijo bello como lo dio a luz; pero pobre madre, no está en su poder restituir
la belleza original a su querido hijo, y será siempre su dolor y la espina más traspasante de su
corazón materno. Tal se ha vuelto la criatura con hacer su voluntad: Ciega, muda, lisiada,
nuestra Voluntad la llora con lágrimas de luz ardiente de nuestro amor, pero lo que no puede
hacer la madre por su hijo lisiado, a mi Voluntad Divina no le falta el poder, Ella, más que madre
pondrá a disposición sus capitales de luz, que poseen la virtud de restituir todos los bienes y
belleza de la criatura. Ella, Madre tierna, amante y vigilante de la obra de sus manos, que más
que hijo queridísimo lo sacó a luz, recorrerá no todo el mundo, sino todos los siglos para preparar
y dar los remedios potentes de luz, que vivifica, transforma, endereza y embellece, y sólo se
detendrá cuando vea en su regazo materno, bella como la sacó, la obra de sus manos
creadoras, para rehacerse de tantos dolores y gozársela para siempre. ¿No son acaso remedios
los tantos conocimientos sobre mi Voluntad? Cada manifestación y palabra que digo es una
fortaleza que pongo en torno a la debilidad de la voluntad humana, es un alimento que preparo,
es una carnada, un gusto, una luz, para hacerla readquirir la vista perdida. Por eso sé atenta y
no pierdas nada de lo que mi Voluntad te manifiesta, porque a su tiempo todo servirá, nada se
perderá. ¿Crees tú que Ella no lleva cuenta incluso de una palabra de lo que dice? Todo numera
y nada pierde, y si en tu alma ha formado su cátedra para poner sus verdades, sin embargo la
cátedra principal la tiene reservada en Sí misma, como el más grande tesoro que le pertenece,
de modo que si tú pierdes cualquier palabra o manifestación que le pertenece, conserva en Sí
el original, porque lo que concierne a mi Divina Voluntad es de valor infinito, y lo infinito no puede,
ni está sujeto a perderse; es más, celosa conserva en los archivos divinos sus verdades. Por
eso, aprende también tú a ser celosa y vigilante, y a apreciar sus santas lecciones”.
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