porque primero Nosotros hacemos los actos, ordenamos todo, y después mostramos y hacemos
conocer los actos que hemos hecho. Y como este bien lo queremos dar a las criaturas, es
necesario, justo y razonable que nos entendamos al menos con una criatura, a fin de que de
una pase a la otra. Nosotros no hacemos nuestras obras en el aire, sino queremos un pequeño
apoyo donde formar nuestras obras más grandes, ¿no fue nuestro pequeño apoyo la Reina del
Cielo en la obra grande de la Redención, que después se extendió a todos y a quien la quiera?
Por eso tu vuelo en mi Voluntad sea continuo, a fin de que intercambiemos, tú tus garantías y
Ella sus capitales, para acelerar su reino sobre la faz de la tierra”.
(4) Después de esto me sentía más de lo acostumbrado toda inmersa en el Fiat Divino, y mi
soberano Jesús ha agregado:
(5) “Hija mía, rápidamente se conoce cuando mi Divina Voluntad obra en el alma, en cuanto
Ella obra extiende en el ser humano suavidad, dulzura, paz, fortaleza, firmeza, antes de que
obre sopla e imprime su Fiat Omnipotente, el cual extiende su cielo en torno a la obra que quiere
hacer, parece que sin su cielo mi Voluntad no sabe obrar, y mientras obra hace resonar su eco
dulce, armonioso en las Tres Divinas Personas, poniéndolas al día de lo que está haciendo en
el alma, porque siendo una la Voluntad que está obrando en ella, con la de las Divinas Personas,
sucede que lo que hace en las Divinas Personas, hace resonar su eco potente en la criatura, y
en este eco le lleva los admirables secretos, las dulzuras inefables, el amor inseparable, como
se aman las Divinas Personas, el dulce acuerdo entre Ellas. Este eco es el portador de las
cosas más íntimas del Ente Supremo a la criatura; donde está obrando mi Voluntad, el eco de
uno se funde en el otro, el de arriba se hace revelador divino, aquel de abajo, resonando en
Dios, tiene virtud de hablar potentemente con los modos divinos del bien de las criaturas y del
mismo amor con que Ellos la quieren. Mi Voluntad con su potencia forma las dulces cadenas,
y funde y transforma a Dios y a la criatura, de manera que Dios se siente rehecho en la criatura,
y ella se sienta rehecha en Dios. ¡Oh! Voluntad mía, cómo eres admirable y potente, extiende
tus dulces cadenas y ata a Dios y a las criaturas, a fin de que todos regresen a mi seno divino”.
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30-13
Enero 12, 1932
Modos dominantes, hablantes y felicitantes de la Divina Voluntad.
Cómo el cielo queda atrás. Victoria de Dios y conquista de la
criatura. La Divina Voluntad recolectora de sus obras. Ejemplo
de una madre que llora a su hijo lisiado.
(1) Mi pequeña alma continúa navegando el mar interminable del Fiat Divino, y ¡oh! cómo
quedo sorprendida, porque mientras me parece que he hecho un largo camino, hago por mirar
y no encuentro otra cosa que pocos pasos en comparación de los que me quedan por hacer.
Su interminabilidad es tanta, que aunque debiera caminar siglos me encontraría siempre al
principio, y hay tanto por conocer del Querer Divino, que encontrándome en su mar me siento
siempre la pequeña ignorante que apenas ha aprendido las vocales de la Divina Voluntad, y tal
vez las consonantes las iré a aprender en la patria celestial, que espero alcanzar pronto. ¡Oh!
cómo quisiera mover a piedad a todo el Cielo, para que termine mi largo exilio; pero del resto
¡Fiat! ¡Fiat! ¡Fiat! Y mi siempre amable Jesús, teniendo compasión de mí, me ha estrechado
entre sus brazos diciéndome: