nuestro trono. Ese mismo cielo forma la bóveda azul sobre la cabeza de las criaturas, y en el
mismo espacio se ven multitud de estrellas, pero no se extienden más allá del cielo; más abajo
está el sol, el viento, el aire, el mar, pero bajo aquel mismo espacio de cielo, y mientras cada
uno hace su oficio, es tanta su inseparabilidad, que al mismo tiempo y en el mismo lugar se
siente y se ve que el sol golpea con su luz, el viento sopla y da sus ráfagas refrescantes, el aire
se hace respirar, el mar hace oír su murmullo, parece que están fundidos juntos, tanta es su
inseparabilidad, tanto, que la criatura en el mismo tiempo y lugar puede gozar el cielo, el sol, el
viento, el mar, la tierra florida. Los actos cumplidos de mi Divina Voluntad no están sujetos a
separarse, porque de la Voluntad única de donde han salido, han salido con la fuerza y potencia
unitiva, por eso no es ninguna maravilla si en los actos cumplidos que hace en la criatura encierra
todo, y se ven delineadas como si se pudiera ver dentro de un vidrio todas sus obras, mientras
que cada cosa está en su lugar, pero se reflejan con una potencia admirable en el acto cumplido
de mi Voluntad en el acto de la criatura. Es esta la razón que en un acto cumplido de mi
Voluntad, tanto en la criatura como fuera de ella, es tanto el valor, que por cuanto damos
quedamos siempre por dar, porque no tiene la capacidad de tomar todo el valor que contiene.
Se llena hasta el borde, derrama fuera, se forma los mares alrededor, ¿y qué cosa ha tomado?
Se puede decir que poquísimo, porque este acto encierra el infinito y la criatura es incapaz de
tomar el valor de un acto infinito de mi Fiat Divino, sería más fácil que encerrara toda la luz del
sol en el breve giro de su pupila, lo que también es imposible, puede llenarse el ojo de luz, pero
cuántos mares de luz no quedan fuera de su pupila, ¿por qué? Porque hay un Fiat Divino en
aquel sol, por lo cual a todas las pupilas no les es dado encerrarlo, tomarán cuanta luz quieran,
pero agotarla jamás; tendrán siempre qué tomar; verdadera imagen de un acto cumplido de mi
Voluntad en la criatura. Por eso sé atenta y haz que Ella sea la vida en tus actos”.
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30-12
Enero 12, 1932
Giro en la Divina Voluntad. Garantías, anticipos y compromisos
por parte de las criaturas. Capital de parte del Creador. Eco
que forma la Divina Voluntad en las criaturas.
(1) Estaba según mi costumbre haciendo mi giro en los actos de la Divina Voluntad, sentía
que en Ella y con Ella podía abrazar todo, recordar todo, admirar todo lo que había hecho la
Divina Voluntad. Era el teatro infinito que se presentaba ante mi pequeña mente, que con
escenas divinas e innumerables, hacía gustar dulzuras indecibles y las escenas más bellas y
encantadoras que la potencia del Fiat Divino ha puesto fuera, en el giro de la Creación,
Redención y Santificación. Parece que es un giro que ha hecho en el curso de los siglos, y en
este giro ha hecho tantas cosas bellas, maravillosas, de hacer estremecer Cielo y tierra, y este
giro lo ha hecho para hacernos girar a nosotros alrededor, para hacernos conocer cuánto puede
hacer, y sabe hacer por amor nuestro. Entonces, mientras giraba en el giro infinito del Querer
Divino, mi amable Jesús visitando a su pequeña recién nacida me ha dicho:
(2) “Mi pequeña hija de mi Voluntad, si tú supieras cuánto gozo al verte girar en el infinito giro
de mi Fiat Supremo, y al ver que te detienes como suspendida frente a sus prodigios, a sus
obras admirables y adorables, a sus escenas encantadoras y que raptan, en mi ímpetu de amor
digo: ‘Cómo estoy contento de que mi hija sea espectadora y goce las escenas admirables de
Aquélla que la ha creado.’ Pero esto no basta, tú debes saber que para adquirir una propiedad,
se requiere que quien la quiere ceder, debe dar la libertad a quien debe tomarla, de visitarla,
llevarla casi de la mano para hacerle conocer todos los bienes que hay en ella, las fuentes que
posee, la rareza y preciosidad de las plantas, la fertilidad del terreno, y esto sirve para enamorar
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