Cuán bellas son estas resurrecciones en el alma, basta decir que vienen formadas por la
sabiduría y maestría del Artífice Divino, y esto lo dice todo, todo lo bello y todo lo bueno que
podemos hacer de la criatura”.
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30-8
Diciembre 21, 1931
Un acto continuado es como juez, orden y centinela de la criatura.
Quiénes son las depositarias de Jesús. Campos y mares divinos.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino continúa, su potencia se impone sobre mí, y quiere que yo
lo reconozca en cada uno de mis actos, como vida de mi acto, para poder extender con su
potencia los nuevos cielos de belleza, de amor, para poder reconocer en mi acto el acto suyo,
que no sabe hacer cosas pequeñas sino grandes, que deben maravillar a todo el cielo y que
puedan hacer competencia con todas sus obras. En cambio, si yo no lo reconozco, mi acto no
se presta a recibir la potencia del acto de la Divina Voluntad, y mi acto queda acto de criatura y
su potencia queda aparte. ¡Oh! Voluntad Divina, haz que yo te reconozca siempre, para poder
encerrar en mi acto tu potencialidad obrante y glorificante de obras de tu Voluntad adorable.
Después, mientras esto pensaba, mi amado Jesús ha hecho su breve visita a mi pobre alma, y
me ha dicho:
(2) “Hija mía, el reconocer lo que puede hacer mi Voluntad en el acto de la criatura, forma el
acto divino en ella, y en este acto, como fondo pone el principio divino, y conforme se va
formando así la inviste de su inmutabilidad, de modo que la criatura sentirá en su acto un
principio divino que no termina jamás, y una inmutabilidad que jamás se cambia, oirá en sí el
sonido de la campana de su acto continuado que hace su curso continuo. Esta es la señal si el
alma ha recibido en sus actos el principio divino: ‘La continuación’, un acto prolijo dice que Dios
habita en ella y en sus actos, dice confirmación en el bien, porque es tanto el valor, la gracia, la
potencia de un acto continuado, que llena los pequeños vacíos de intensidad de amor, las
pequeñas debilidades a que la naturaleza humana está sujeta. Se puede decir que un acto, una
virtud continuada es como el juez, el orden, el centinela de la criatura. Por eso me importa tanto
que tus actos sean continuos, porque tienen de lo mío dentro, y si no son continuos Yo sentiría
deshonrado mi acto en el tuyo. Mira hija mía, es tanto el ímpetu de amor, que quiero ser
reconocido en todo lo que he hecho por amor de las criaturas, pero esto no por otra cosa sino
para dar, siento una necesidad de dar, quiero formar las depositarias de mi Vida, de mis obras,
de mis penas, de mis lágrimas, de todo, pero éstas no salen de Mí si no son reconocidas, con
no reconocerlas me impiden el acercarme para poner en ellas lo que con tanto amor quiero dar,
y además quedarían sin efectos, serían como tantos ciegos que no ven lo que los rodea. En
cambio, el reconocer es vista al alma, que hace surgir el deseo y el amor, y por lo tanto la gratitud
hacia Mí que tanto quiero dar, y con celo custodian mi tesoro depositado en ellas, y en las
circunstancias se sirven de mi Vida como guía, de mis obras para confirmar sus obras, de mis
penas como sostén de las penas de ellas, y de mis lágrimas para lavarse si están manchadas,
y ¡oh! cómo estoy contento de que se sirvan de Mí y de mis obras para ayudarse. Fue esta mi
finalidad al venir a la tierra, para quedar como su hermanito en medio a ellas, y dentro de ellas
como ayuda en sus necesidades. En cuanto me reconocen, Yo no hago otra cosa que reflejar
en ellas para sellar el bien que han conocido, casi como sol, que con reflejar, con su luz sobre
las plantas y sobre las flores comunica la sustancia de la dulzura y de los colores, no
aparentemente sino en realidad. Entonces, si quieres recibir mucho, trata de conocer lo que
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