forma en la criatura, y los efectos poco a poco se desvanecen y se queda en ayunas. Por eso,
ánimo y confianza, y siempre adelante a navegar el mar de la Divina Voluntad”.
(4) Después de esto estaba siguiendo los actos que mi sumo bien Jesús había hecho en su
Humanidad cuando estaba en la tierra, y haciéndose oír ha agregado:
(5) “Hija mía, mi voluntad humana no tuvo ningún acto de vida, sino que estaba en acto de
recibir el acto continuo de mi Divina Voluntad, que Yo como Verbo del Padre Celestial poseía,
por eso todos mis actos y penas, oraciones, respiros, latidos que hacía, recibiendo mi voluntad
humana la Vida de la Voluntad Divina, formaba tantas ataduras para volver a anudar las
voluntades humanas a la mía, y como estas voluntades humanas eran como habitaciones,
algunas en ruinas, otras lesionadas, y otras reducidas a escombros, mi Voluntad Divina obrando
en mi Humanidad, con mis actos preparaba las ayudas para sostener a las que se encontraban
en peligro de caer, para cimentar las lesionadas, y para volver a construir sobre los mismos
escombros las habitaciones destruidas. Yo nada hacía para Mí, no tenía ninguna necesidad,
hacía todo para rehacer, rehabilitar las voluntades humanas, mi única necesidad era el amor y
que quería ser amado. Ahora, para recibir todas mis ayudas y todas mis penas y obras como
obras actuantes, voz hablante, y mensajeros que ayudan, la criatura debe unir su voluntad a la
mía, y rápidamente se sentirá atada de nuevo con la mía, y todos mis actos se dispondrán
alrededor para hacer su oficio, para sostener, cimentar, y levantar nuevamente la voluntad
humana. En cuanto la criatura se une y se decide a hacer mi Voluntad Divina, todos mis actos,
como ejército aguerrido se ponen a defensa de la criatura, y forman la barca de seguridad en el
mar tempestuoso de la vida. Pero para quien no hace mi Voluntad, podría decir que nada recibe,
ni puede recibir, porque sólo Ella es la dadora de todo lo que Yo hice por amor de las criaturas”.
+ + + +
30-2
Noviembre 9, 1931
Dios tiene establecidos los actos de la criatura. Acto obrante e incesante
de la Divina Voluntad. Quien no hace la Divina Voluntad queda sin
Madre y permanece huérfana y desamparada.
(1) Mi abandono en el Querer Divino continúa, ¡oh! con qué ternura me espera en su regazo
materno para decirme: “Hija de mi Querer, no me dejes sola, tu Mamá te quiere junto; quiero tu
compañía en el trabajo incesante que hago para todas las criaturas. Yo hago todo para ellas,
no las dejo un instante, porque si las dejara perderían la vida. Sin embargo hay quien no me
reconoce, es más, me ofenden, mientras que Yo soy toda para ellas. ¡Oh! cómo es dura la
soledad, por eso te suspiro hija mía, ¡oh, cómo me es querida tu compañía en mis actos! La
compañía vuelve dulce el trabajo, aligera el peso y es portadora de nuevas alegrías”.
(2) Pero mientras mi mente se perdía en la Divina Voluntad, mi amable Jesús haciéndome su
breve visita me ha dicho:
(3) “Hija mía, mi Voluntad es incansable, queriendo mantener la vida, el orden, el equilibrio de
todas las generaciones y del universo entero, no puede ni quiere cesar en su trabajo, mucho
más que cada movimiento es como dado a luz por Ella y atado con vínculos inseparables.
Imagen del aire que mientras ninguno lo ve, también da a luz el respiro en las criaturas, y es
inseparable de la respiración humana, ¡oh! si el aire detuviera su trabajo de hacerse respirar, de
un golpe cesaría la vida de todas las criaturas. Más que aire es mi Voluntad, el aire no es mas
que un símbolo, imagen, y que produce la vida de la respiración por la virtud vital de mi Querer
Divino, mientras que la mía es Vida en Sí misma e increada. Ahora, Dios tiene establecidos