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I. M. I.
In Voluntate Dei! Deo G.
30-1
Noviembre 4, 1931
La confianza forma los brazos y los pies del alma. Dios continúa
el trabajo de la creación en el alma que hace su Voluntad.
La Voluntad Divina cemento de la humana voluntad.
(1) Jesús mío, centro y vida de mi pequeña alma, mi pequeñez es tanta, que siento la extrema
necesidad de que Tú, Amor mío, me tengas estrechada entre tus brazos y te muevas a piedad
de mi gran debilidad. Soy pequeña, y Tú sabes que las pequeñas tienen necesidad de fajas
para afirmarse los miembros y de la leche de la mamá para alimentarse y crecer, y yo siento la
viva necesidad que Tú me fajes con las fajas del amor, y estrechándome a tu pecho divino me
des por alimento la leche de tu Divina Voluntad para alimentarme y crecer. Escucha, ¡oh! Jesús,
siento la necesidad de tu Vida para vivir; quiero vivir de Ti, y entonces Tú escribirás, no yo, y
podrás escribir lo que quieras y como quieras. Por eso el trabajo es tuyo, no mío y yo sólo te
prestaré mi mano y Tú harás todo el resto. Así quedamos de acuerdo, oh Jesús. Entonces,
abandonándome en los brazos de Jesús escuchaba susurrarme al oído su voz dulcísima que
me decía:
(2) “Mi pequeña hija, por cuanto más abandonada estés en Mí, tanto más sentirás mi Vida en
ti, y Yo tomaré el puesto de vida primaria en tu alma. Debes saber que la verdadera confianza
en Mí forma los brazos del alma, y los pies para subir hasta Mí y estrecharme tan fuerte, de no
poderme separar de ella, por lo tanto quien no tiene confianza no tiene brazos ni pies, así que
es una pobre lisiada, por eso tu confianza será tu victoria sobre Mí, y Yo te tendré estrechada
en mis brazos, pegada a mi pecho para darte la leche continua de mi Divina Voluntad.
(3) Ahora, tú debes saber que cada vez que el alma hace mi Voluntad, Yo me reconozco a Mí
mismo en la criatura, reconozco mis obras, mis pasos, mis palabras, mi amor; por ello sucede
que el Creador se reconoce a Sí mismo y sus obras en la criatura, y la criatura obrando se
proyecta en el Creador y se reconoce en Él. Este reconocerse recíprocamente, Dios y el alma,
llama al primer acto de la Creación, y Dios sale de su reposo y continúa el trabajo de la Creación
con esta criatura que vive y obra en mi Querer, porque nuestro trabajo no ha terminado, sólo
hemos tomado un reposo, y la criatura, con hacer nuestra Voluntad nos llama al trabajo, pero
dulce llamada, porque para Nosotros el trabajo es nueva felicidad, nuevas alegrías y prodigiosas
conquistas. Por eso no hacemos otra cosa que continuar nuestros desahogos de amor, de
potencia, de bondad y de sabiduría inalcanzable, los cuales dieron principio en la Creación, y la
criatura siente que su Dios no reposa para ella, sino que continúa el trabajo de su obra creadora;
y conforme obra en nuestro Querer, así siente sobre su alma la lluvia del amor obrante de Dios,
su potencia y sabiduría que no están inactivas, sino que trabajan en su alma. ¡Oh! si tú supieras
el agrado, el placer que sentimos cuando la criatura nos llama al trabajo: Con llamarnos nos
reconoce, con llamarnos nos abre las puertas, nos da el dominio y nos da toda la libertad de
hacer lo que queremos en su alma. Por lo tanto haremos un trabajo digno de nuestras manos
creadoras, por eso no dejes escapar jamás nuestra Voluntad Divina si quieres que nuestro
trabajo sea continuo, Ella será tu portavoz y el nuestro, donde tú emitirás tu voz para llamarnos,
y Nosotros oiremos el dulce susurro, y rápido descenderemos en nuestro mismo Querer en tu
alma para continuar nuestro trabajo, porque tú debes saber que los actos continuos forman vida
y obras completas, lo que no es continuo se puede llamar efecto de mi Querer, no vida que se
45 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
1806 sig