por el sueño, llama medio dormida: Mamá, mamá, porque quiere sus brazos y su seno materno
para dormir, y en cuanto se despierta la pequeña, la primera palabra es mamá, la primera
sonrisa, la primera mirada es para la mamá. Tal es el alma que vive en mi Querer, es la pequeña
niña que en cuanto llega la noche busca a Aquél que ama, para tomar nueva fuerza y nuevo
amor para amarme más, y ¡oh! cómo es bello verla en el sueño pedir, desear, suspirar Jesús;
este pedir, desear y suspirar, llaman al alba, forman la aurora y hacen despuntar el pleno día, el
cual llama al Sol, y Yo surjo y formo el curso del día y su pleno mediodía. Pero tú sabes hija
mía, que aquí sobre la tierra las cosas se alternan, sólo en el Cielo es siempre pleno día, porque
mi presencia es perenne en medio a los bienaventurados. Por eso cuando ves que estoy por
dejarte, ¿sabes donde me quedo? Dentro de ti, después instruyo tu alma dándote mis lecciones
ante la luz de mi presencia para que las comprendas bien y te sirvan de alimento y de trabajo
durante el día, luego Yo me retiro y formo el ocaso, y escondido en ti en la breve noche, me
hago actor y espectador de todos tus actos, y mientras para ti parece noche, para Mi es el más
bello reposo, porque después de haberte hablado tomo reposo en mi misma palabra, y los actos
que tú haces me sirven de arrullo, de alivio, de defensa y de dulce refrigerio a mis espasmos de
amor. Por eso déjame hacer, Yo sé cuando es necesaria la noche o el día para ti y para Mí en
tu alma; lo que quiero es la paz perenne en ti, a fin de que pueda cumplir lo que quiero, si tú no
estás en paz me siento molestado en mi trabajo, y con dificultad, no con facilidad, voy
cumpliendo mis designios”.
+ + + +
29-41
Octubre 8, 1931
La Divina Voluntad depositaria de todos los actos de todos los santos.
Cómo Dios y la criatura se dan la mano. Cuáles son los actos
extraviados de la finalidad de nuestro Creador.
(1) Mi pobre mente gira en torno al Sol del Fiat Supremo, y lo encuentro circundado por todas
las obras, sacrificios, penas, heroísmos, que han hecho todos los santos antiguos y nuevos, los
de la Reina del Cielo, como también lo que ha hecho por amor nuestro el bendito Jesús. El
Querer Divino todo conserva, habiendo sido Él el primer actor de todos los actos buenos de las
criaturas, celosamente los custodia, los tiene en depósito en Sí mismo, y se sirve de ellos para
glorificarse y para glorificar a aquellos que los han hecho. Y yo, viendo que todo era de la
Voluntad de Dios, siendo Ella también mía, todo era mío, y girando en cada acto los ofrecía
como míos para glorificar mayormente al Eterno Querer, y para rogar que venga su reino sobre
la tierra. Pero mientras esto hacía, mi siempre amable Jesús, sorprendiéndome me ha dicho:
(2) “Hija mía, escucha los admirables secretos de mi Querer, si la criatura quiere encontrar
todo lo que ha sido hecho de bello, de bueno, de santo, en toda la historia del mundo, por Mí,
por la Mamá Celestial, y por todos los santos, debe entrar en la Divina Voluntad; en Ella todo se
encuentra en acto. Conforme tú ponías atención a cada acto, lo recordabas, lo ofrecías, así el
santo que había hecho aquel acto, aquel sacrificio, se sentía llamar por el alma viadora y veía
su acto de nuevo palpitante sobre la tierra, y por lo tanto duplicada la gloria a su Creador y a él
mismo, y tú que lo ofrecías, cubierta por el rocío celestial del bien de aquel acto santo, y según
el propósito noble y alto con que es ofrecido, así más intensa y grande es la gloria y el bien que
produce. ¡Cuántas riquezas posee mi Voluntad! Están todos mis actos, los de la Reina
Soberana, que están todos en espera de ser llamados, recordados, ofrecidos por la criatura para
duplicar el bien a favor de las criaturas y para darnos doble gloria, quieren ser recordados,
llamados, para palpitar como nueva vida en medio a las criaturas, pero por falta de atención hay