las muchas propiedades llenarán el vacío del revés que ha sufrido; si por el contrario, poco ha
adquirido o nada tiene, basta un pequeño revés para lanzarlo sobre el empedrado de la más
escuálida miseria. Igual es el hacer mucho bien, o bien, poco o nada. Por eso te repito siempre,
sé atenta, séme fiel y tu vuelo en mi Voluntad sea continuo”.
(5) Después de esto ha agregado:
(6) “Hija mía, tú debes saber que cuando tú te vas disponiendo a hacer tus actos en mi Divina
Voluntad, Ella queda concebida en tu acto, y conforme lo haces, le das el campo para formar su
Vida en el acto que haces; y no sólo esto, tus actos nuevos sirven de alimento a aquellos ya
hechos. Porque mi Divina Voluntad siendo vida, siente la necesidad, cuando ha sido encerrada
en los actos de la criatura, de aire, de respiro, de latido, de alimento, he aquí la necesidad de
nuevos actos, porque éstos sirven para mantener su aire divino, su respiro continuo, su latido
no interrumpido y el alimento para crecer mi misma Voluntad en la criatura. Ve entonces la gran
necesidad de la continuación de los actos para hacerla vivir y reinar en la criatura, de otra manera
mi Querer se encontraría a disgusto sin su pleno triunfo en todos los actos de ella”.
+ + + +
29-36
Septiembre 12, 1931
El verdadero amor forma la hoguera donde consumirse a sí mismo,
para revivir a Aquél que ama. La jornada de Jesús en la Eucaristía.
(1) Mi abandono en el Querer Divino continúa, y mientras hacía mis actos pensaba entre mí:
“¿Pero será cierto que mi dulce Jesús agradece la continuidad de mis pequeños actos?” Y
Jesús haciéndose oír me ha dicho:
(2) “Hija mía, un amor interrumpido jamás puede ser heroico, porque con no ser continuo
forma muchos vacíos en la criatura, los cuales producen debilidad, frialdad, y casi están en acto
de apagar la llama encendida, y por eso le quitan la fortaleza del amor, que con su luz hace
comprender a quién es que ama, y con su calor mantiene encendida la llama que produce el
heroísmo del verdadero amor, tanto, que se siente feliz de dar la vida por Aquél que ama. Un
amor continuo tiene virtud de generar en el alma de la criatura a Aquél que siempre ama, y esta
generación viene formada en el centro de su amor continuo. Ve entonces qué significa un amor
incesante: ‘Formarse la hoguera dónde consumir y quemarse a sí misma para poder formar en
aquella hoguera la Vida de tu amado Jesús’. Se puede decir: ‘En el amor continuo consumo mi
vida para hacer revivir a Aquél que incesantemente amo’. ¡Oh! si Yo no hubiera amado siempre
a la criatura, y no la amara con un amor que jamás dice basta, jamás habría descendido del
Cielo a la tierra para darle mi Vida, con tantas penas y heroísmo por amor suyo. Fue mi amor
continuo que como dulce cadena me atrajo y me hizo hacer el acto heroico de dar mi Vida para
conquistar la suya. Un amor continuo a todo puede llegar, todo puede hacer, facilita todo, y sabe
convertir todo en amor. En cambio un amor interrumpido se puede llamar amor de circunstancia,
amor interesado, amor vil, que puede llegar, si las circunstancias cambian, a desconocer e
incluso a despreciar a Aquél que amaba. Mucho más que sólo los actos continuos forman vida
en la criatura, ella, en cuanto forma su acto, surge en su mismo acto la luz, el amor, la santidad,
la gracia, de acuerdo al acto que hace. Por eso un amor y un bien interrumpido no se pueden
llamar, ni verdadero amor, ni verdadera vida, ni verdadero bien”.
(3) Después ha agregado con un acento más tierno:
(4) “Hija mía, si quieres que tu Jesús cumpla en ti sus amorosos designios, haz que tu amor
y tus actos sean continuos en mi Querer, porque Él cuando encuentra la continuidad encuentra
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