junto con nuestra Voluntad que corre en ella, una vena infinita, de modo que todo se vuelve
infinito para ella: Amor, oraciones, actos y todo. Por eso sentirá en sí el contento de que no es
menos que Nosotros en amarnos, porque tiene un Querer Divino en su poder y corre en sus
actos”.
(3) Después seguía mi giro en los actos que el Fiat Omnipotente había hecho en la Creación,
para amar, honrar, y agradecer lo que había hecho en ella, y comprendía el orden, la unión, la
inseparabilidad que poseen todas las cosas creadas, y esto sólo porque una Voluntad Divina las
domina, así que la Creación toda se puede llamar un solo acto continuo de Voluntad Suprema,
la cual siendo una la Voluntad que reina, mantiene la paz, el orden, el amor, la inseparabilidad
entre todas las cosas creadas, de otra manera, si no fuera una sola voluntad la que las dominara,
sino más de una, no habría verdadera unión entre ellas, por el contrario, el cielo haría guerra al
sol, el sol a la tierra, la tierra al mar, y así de lo demás, imitarían a los hombres que no se hacen
dominar por un solo Querer Supremo, que no hay verdadera unión entre ellos, sino uno contra
el otro. Jesús mío, Amor mío, ¡oh! cómo quisiera ser un acto solo de tu Voluntad para estar en
paz con todos, y poseer la unión, la inseparabilidad del cielo, del sol, de todo, y Tú encontrarías
en mí el amor que pusiste en el cielo, en el sol, en todo. Y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, todas las cosas creadas por Nosotros poseen la fuerza que une y el vínculo de
la inseparabilidad; nuestro Fiat Divino, por cuanto sepa hacer cosas distintas una de la otra, de
modo que una cosa creada no puede decir, yo soy como la otra, el cielo no puede decir que es
sol, el sol no puede decir que es mar, sin embargo no sabe hacer cosas aisladas y separadas
entre ellas; le agrada tanto la unión, que las pone en condiciones de que una no puede separarse
de la otra, y mientras son distintas y cada una hace su oficio, pero en el movimiento, en el giro
que hacen, es tanto el orden y la unión que tienen, que uno es el movimiento, uno es el giro
incesante que hacen, pero ¿por qué mi Fiat las hace mover y girar continuamente? Para darles
el curso del amor hacia Aquél que las ha creado y para hacerlas correr hacia las criaturas, para
hacerlas ejercitar su oficio de llevar el amor de su Creador a aquellas por causa de las cuales
fueron creadas. Ahora la criatura posee el vínculo de todas las cosas creadas y gira junto con
ellas, y he aquí cómo si tú respiras, es el aire que te hace respirar, latir, circular la sangre en tus
venas; ahora, el aire te da el respiro, el latido, y se lo toma para dártelo nuevamente, y mientras
incesantemente da y toma tu respiro, él gira, corre junto con todas las cosas creadas, y tu respiro
gira, corre junto con el aire; tu ojo con llenarse de luz corre en el sol; tus pies corren junto con la
tierra. ¿Pero quieres saber quién tiene el gran bien de sentir a lo vivo la fuerza, la unión, el
orden, la inseparabilidad de todas las cosas creadas, y el curso de todo su ser hacia su Creador?
Quien se hace dominar y posee la Vida de mi Voluntad. Ella nada ha cambiado del cómo
tuvieron principio todas las cosas, más bien es la criatura quien ha cambiado las cosas al no
hacer mi Voluntad; pero para quien la hace y se hace dominar, tiene su puesto de honor como
ha sido creada por Dios, y por eso la encontramos en el sol, en el cielo, en el mar, junto con la
unión de todas las cosas creadas. Y ¡oh! cómo es bello encontrarla junto con todas las cosas
creadas por Nosotros, porque sólo por amor suyo fueron creadas por Nosotros”.
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