flores, porque Ella cuando habla no se contenta con las solas palabras; a su inextinguible amor
y a su luz interminable no les bastan las palabras, sino que quiere los hechos, y por eso con su
virtud creadora, mientras confía sus secretos habla y forma la nueva creación en la criatura, no
se contenta con decir sus secretos, sino que quiere hacer las obras que contienen sus secretos.
Por eso en la criatura que vive en mi Voluntad se verán nuevos cielos, soles más brillantes que
los de la misma Creación, porque tú debes saber que Ella tiene una inquietud, un deseo ardiente
de querer obrar siempre, pero va buscando quién la quiere escuchar, y quién quiere recibir su
virtud creadora para no exponer a la inutilidad sus obras, y para estar segura va buscando su
misma Voluntad en el alma, y encontrándola encuentra sus obras garantizadas por su mismo
Fiat Divino, por eso no toma en cuenta nada y hace sus obras más bellas y los prodigios más
grandes. ¡Oh! potencia de mi Querer Omnipotente, si todos te conocieran te amarían y te harían
reinar, y la tierra se cambiaría en Cielo”.
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29-34
Agosto 30, 1931
Dios quiere consigo a la criatura para darle la sorpresa de nuevos
dones; el amor, el orden, la inseparabilidad de todas las cosas
creadas, y cómo la criatura está vinculada con ellas.
(1) Estaba haciendo mis actos en el Querer Divino, rogándole que invistiera todo mi ser, a fin
de que pudieran salir de mí latidos, respiros, palabras, plegarias, como tantos actos repetidos
de Divina Voluntad. ¡Oh! cómo amaría ser un acto continuado de Ella para poder decir: “Tengo
en mi poder todos tus actos, tu mismo amor, y por eso hago lo que haces, y no soy menos que
Tú al amarte”. Me parece que el verdadero amor no se sabe restringir, sino que se quiere
extender tanto, que quiere en su poder el amor infinito, y como a la criatura no le es dado el
poderlo abrazar, recurre a la Divina Voluntad para tenerlo, y sumergiéndose en Ella dice con
sumo contento: “Amo con amor infinito”. Pero mientras mi pequeña inteligencia se perdía en el
Fiat Divino, mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien se contenta con el pequeño amor que posee la criatura, no es de la
naturaleza del verdadero amor, mucho más que el pequeño amor está sujeto a acabarse, y al
contentarse viene a faltar la fuente necesaria que da la vida para alimentar la llama del verdadero
amor. Es por esto hija mía que la Paterna bondad al crear al hombre, le daba toda la libertad
de poder venir a Nosotros cuantas veces lo quisiera, no le fue puesto ningún límite, al contrario,
para estimularlo mayormente a venir frecuentemente a Nosotros, le prometíamos que cada vez
que viniera le sería dada la bella sorpresa de un nuevo don. A nuestro amor inextinguible le
habría sido doloroso si no tuviera siempre qué dar a sus hijos, al contrario, con ansia espera su
venida para darles ahora una sorpresa, y luego otra, de dones uno más bello que el otro; nuestro
amor quiere tomar un banquete junto con la criatura, y se contenta con prepararlo a sus
expensas para tener ocasión de dar siempre. Hace igual que un padre que quiere la corona de
sus hijos a su alrededor, no para recibir, sino para dar y preparar fiestas y banquetes para
divertirse junto con sus hijos, ¿qué dolor sería para un padre amante si los hijos no acudieran,
o no tuviera qué darles? Para nuestra Paterna bondad no hay peligro que no tengamos qué
darles, pero sí hay peligro de que los hijos no vengan, y nuestro amor delira porque quiere dar.
Y para estar más seguro de que la criatura tiene dónde poner nuestros dones, quiere encontrar
en ella nuestra Divina Voluntad, la cual conservará el valor infinito de nuestros dones, y la
criatura no se sentirá más pequeña en su amor, en sus oraciones, en sus actos, sino sentirá