(5) “Hija mía, no hay cosa más bella, más santa, más agraciada y que posee una fuerza y
virtud raptora, que un alma que se hace dominar por mi Divina Voluntad; ella es la sonrisa del
Cielo y de la tierra, cada acto suyo forma un éxtasis a su Creador, el Cual siente la fuerza de su
Voluntad en la criatura, y dulcemente se deja raptar, y todos los bienaventurados sienten que
de la tierra hay quien rapta la Voluntad del Cielo para hacerla suya y vivir en común con ellos.
¡Oh! cómo se sienten doblemente felices al ver que también en la tierra reina aquel Fiat, que
mientras los beatifica y forma su suprema felicidad, reina en un punto de la tierra, obrante y
triunfante. Por eso se ve en aquel punto de la tierra un pedazo de Cielo, una Voluntad Divina
obrante, una sonrisa de la Patria Celestial que llama la atención de todo el Cielo sobre aquel
punto, para tenerlo defendido y gozarse la sonrisa que forma la Voluntad Divina en aquella
criatura, porque los santos son inseparables de todos los actos de Ella, y gozan y toman parte
según sus méritos. Mucho más, porque los actos hechos en mi Divina Voluntad son tantas
cadenas de amor que corren entre el Cielo y la tierra, y aman a todos sin hacer a un lado a
ninguno, y como ama a todos, es la bien querida de todos. Por eso hija mía sé atenta, vuela,
corre siempre en mi Querer Divino, a fin de que formes la sonrisa del Cielo sobre la tierra; es
bello ver sonreír al Cielo, pero como son propiedades suyas la felicidad y la sonrisa, por eso se
vuelve más bella la tierra, más atractiva, ya que no es su propiedad la celestial sonrisa que forma
mi Divina Voluntad en la criatura”.
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29-33
Agosto 22, 1931
Mensajeros divinos que portan la bella noticia a la Patria Celestial.
La Divina Voluntad no se contenta con palabras, quiere los hechos.
(1) Mi abandono en el Querer Divino continúa, y trato por cuanto puedo de unir mis pequeños
actos a los de la Divina Voluntad para formar uno sólo con los suyos, casi para poder decir: “Lo
que haces Tú hago yo, me sumerjo en tu luz para extenderme junto Contigo, y así puedo abrazar
y amar a todos con tu misma Voluntad”. Pero mientras esto hacía, mi amado Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, los actos hechos en mi Divina Voluntad tienen tal virtud y potencia, que se
transforman en mensajeros divinos, que parten de la tierra hacia el Cielo. Y como estos
mensajeros parten de dentro de mi Divina Voluntad, pero enviados por una criatura que obra y
vive en Ella, llevan consigo la entrada libre en nuestra Patria Celestial, y llevan la alegre noticia
que la tierra quiere el reino de nuestro Querer, ya que una pequeña exiliada vive y obra en Ella,
y no hace otra cosa que servirse de aquel mismo Querer que reina en el Cielo para pedir que
descienda a reinar sobre la tierra como reina en el Cielo. Estos mensajeros de luz, cuántos
secretos no esconden; ya por sí misma la luz de nuestro Querer Divino es la secretaria de todas
las cosas divinas y humanas, y sabe mantener el verdadero secreto, y mientras aparentemente
se ve luz, dentro de esta luz esconde todos los secretos y todas las cosas, ninguno le puede
huir. Esta luz contiene el gran secreto de toda la historia de la Creación, y sólo confía sus
secretos a quien quiere vivir en su luz, porque la luz tiene virtud de disponer a la criatura a vivir
y a comprender sus secretos divinos, y si es necesario, la dispondrá a poner la vida para hacer
dar vida a sus íntimos secretos y al propósito de la Creación, que fue el que nuestra Voluntad
reinara como en el Cielo así en la tierra. Por eso hija mía, si tú estás atenta a vivir siempre de
mi Voluntad, Ella te confiará todos los secretos de la historia de la Creación, hará el depósito en
tu alma de todas sus alegrías e íntimos dolores suyos, y como secretaria suya, con su luz
vibrante transformándose en pincel, pintará en ti el sol, el cielo, las estrellas, el mar, las bellas