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Julio 13, 1931
El movimiento es signo de vida. El pasaporte para entrar
en el reino de la Divina Voluntad; el lenguaje y el ciudadano
de él. La pacificadora entre Dios y la criatura
(1) Estaba siguiendo mis actos en la Divina Voluntad, y pensaba entre mí: “¿Cómo se puede
saber si reina en la criatura el Fiat Divino y en mi pobre alma, o lo bien o mal que Él reina?” Pero
mientras esto pensaba, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “El movimiento es la señal de vida, donde no hay movimiento no puede haber vida. Por lo
tanto para conocer si la criatura posee mi Voluntad, es si en lo íntimo de su alma siente como
primer movimiento de todo lo que se desarrolla en ella, solamente mi Voluntad, porque siendo
Ella movimiento primario, donde reina hará sentir su primer movimiento divino, del cual penden
todos los actos internos y externos, como del centro del primer movimiento de mi Divina
Voluntad. Por este motivo será el primer movimiento, la palabra de orden, el comandante, el
regidor, de modo que cada acto estará a la expectativa de recibir el primer movimiento para
moverse y obrar. Por esto, si la criatura siente en sus actos el primer movimiento de mi Querer,
es señal de que reina en su alma; pero si en cambio siente en su primer movimiento el fin
humano, el propio placer, las satisfacciones naturales, el gusto de agradar a las criaturas, mi
Voluntad no sólo no reinará, sino que de Reina hará de sierva, sirviéndola en sus actos, porque
no hay acto que pueda hacer la criatura si mi Divina Voluntad no concurre, ya sea dominándola
o sirviéndola.
(3) Ahora tú debes saber hija mía, que el pasaporte para entrar en mi reino es la voluntad
resuelta de no hacer jamás la propia voluntad, incluso a costo de la propia vida y cualquier
sacrificio. Este acto decidido y verdadero, es como la firma que pone sobre el pasaporte para
partir al reino de mi Divina Voluntad, y mientras la criatura firma para partir, Dios firma para
recibirla; esta última tendrá tanto valor que todo el Cielo irá a su encuentro para recibirla en el
reino del Fiat Divino en el cual ellos viven, y serán todo ojo sobre esta criatura que desde la
tierra tiene por vida y por reino la misma Voluntad que ellos tienen en el Cielo. Pero no basta el
pasaporte, sino se debe estudiar la lengua, los modos, las costumbres de este reino divino, y
éstos son los conocimientos, las prerrogativas, las bellezas, el valor que contiene mi Voluntad,
de otra manera estaría como extranjera, no tomaría amor ni sería amada; si no se sacrifica en
estudiar para poder hablar con este mismo lenguaje, y no se adapta a las costumbres de
aquellos que viven en este reino tan santo, vivirá aislada, porque no entendiendo la apartarán,
y el aislamiento no hace feliz a ninguno. Además se necesita pasar del estudio a la práctica de
lo que se ha aprendido, y después de una larga práctica, al final viene declarada ciudadana del
reino de mi Divina Voluntad, y entonces disfrutará todas las felicidades que hay en un reino tan
santo, es más, serán propiedad suya, y adquirirá el derecho de vivir en él como en su patria”.
(4) Después de esto ha agregado: “Hija mía, quien vive en mi Querer se convierte en la
pacificadora entre Dios y las criaturas, todos sus actos, palabras, pasos, sus plegarias, sus
pequeños sacrificios, son como tantos vínculos de paz entre el Cielo y la tierra, son como armas
pacificadoras que combaten a su Creador con armas de paz y de amor para desarmarlo y
hacerlo propicio, y cambiar los flagelos en misericordia. Y como la humana voluntad formó la
guerra para guerrear a Aquél que la había creado, y no solo esto, sino que rompió el acuerdo,
el orden y la paz, entonces mi Querer, con la fuerza de su Omnipotencia reinando en la criatura,
convierte lo que la criatura hace en vínculos de acuerdo, de orden, de paz y de amor. Así que
de ella sale como una nubecita blanca, que elevándose se expande y se eleva hasta el trono
divino, y prorrumpiendo en tantas voces por cuantos actos ha hecho dice: ‘Gran Dios, paz te
llevo de la tierra, y Tú dame tu paz para llevarla como vínculo de paz entre Tú y las generaciones
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