por parte de las criaturas, sino que gozamos lo bello de su compañía y ella goza la nuestra. Por
eso con vivir de Voluntad Divina no nos dejas jamás solos, y tú tendrás el gran bien de gozar
nuestra compañía”.
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29-23
Junio 23, 1931
La Creación manifiesta la Paternidad Divina, y Dios
se siente Padre de quien lo reconoce en sus obras.
(1) Estaba haciendo mi giro en la Creación para seguir los actos hechos en ella por la Divina
Voluntad, me parecía que en cada cosa creada estaba como noble Reina, como centro de vida,
la Voluntad adorable, para hacer en cada cosa su dulce encuentro con las criaturas, pero recibía
este encuentro quien la reconocía en cada cosa creada. En este encuentro feliz se abren las
correspondencias de ambas partes, se festeja juntos, y la Divina Voluntad da y la criatura recibe.
Pero mientras mi mente se perdía al girar en las cosas creadas, mi sumo Bien Jesús me ha
dicho:
(2) “Hija mía, toda la Creación manifiesta la Paternidad Divina, la potencia, el amor, la armonía
de Aquél que la ha creado. ¿Pero sabes tú de quién nos sentimos Padre? De quien recuerda
y reconoce toda la Creación como propiedad de su Creador, que queriendo manifestar su
Paternidad por las criaturas ha creado tantas cosas bellas por amor suyo, por eso quien lo
reconoce para corresponderle amándolo y agradeciéndole, se estrecha en torno a su Padre
Celestial como hija que reconoce sus bienes, y que si los ha creado significa que quiere que su
hija posea sus posesiones en las posesiones de su Padre. ¡Si tú supieras cual es nuestra alegría
y felicidad al sentirnos Padre, y al ver a nuestros hijos estrechados a nuestro alrededor por medio
de nuestras cosas creadas! Así que la criatura con recordar y reconocer lo que Dios ha hecho
por ella nos ama como Padre, y Nosotros la amamos como hija, sentimos que nuestra
Paternidad no es Paternidad estéril, sino fecunda. Así quien recuerda y reconoce lo que hice y
sufrí en mi Vida y Pasión, me hace sentir Redentor, y doy a poseer los bienes de la Redención,
así que mis penas, mis obras, mis pasos, se ordenan en torno a la feliz criatura para ayudarla,
santificarla, y hacerle sentir los efectos en ella de toda mi Vida. Y por quien reconoce lo que
nuestro amor ha hecho y puede hacer en el orden de la Gracia, me siento Amante apasionado
y le doy la posesión de mi amor, de manera que sentirá tal amor por Mí de no poder vivir sin
amarme, y como el verdadero amor está en el hacer siempre mi Voluntad, Yo hago de ella un
prodigio de mi amor y de mi Querer. ¿Qué dolor no sería para un padre tener hijos y no verlos
a su alrededor para amarse recíprocamente, y gozarse el fruto de sus entrañas? Y si estos hijos
no poseyeran los bienes del padre, ¿no sería un dolor mayor? Tal es nuestra Divinidad, hemos
extendido nuestra Paternidad en modo infinito en toda la Creación, como Padre somos todo ojos
sobre nuestros hijos para que nada les falte, nuestros brazos sienten la extrema necesidad de
amor de estrecharlos a nuestro seno para darles amor y recibir amor, y cuando vemos a la
criatura que corre a Nosotros, quiere nuestros abrazos, ¡oh! cómo nos sentimos felices de que
nuestra Paternidad es reconocida y puede desarrollar el oficio de Padre hacia nuestros hijos.
Nuestra generación es casi innumerable, sin embargo pocos hijos nos circundan, todos los otros
están lejanos de Nosotros, lejanos con el corazón, con la voluntad, lejanos de nuestra
semejanza, y en nuestro dolor al ver los pocos hijos en torno a Nosotros decimos: ‘¿Y nuestros
otros hijos dónde están? ¿Cómo no sienten la necesidad de tener un Padre Celestial, de recibir
nuestras caricias paternas, de poseer nuestros bienes?’ Por eso sé atenta, reconoce nuestros
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