humillado, despreciado? Ninguno, por el contrario sienten miedo, horror de acercarse, y llegan
a desconocer a aquél con quien antes tenían amistad, como hizo Conmigo San Pedro. Así que
es inútil esperar amigos cuando la pobre criatura se encuentra bajo la opresión de las
humillaciones, desprecios y calumnias, por eso se necesita hacer amigos cuando el Cielo nos
sonríe y la fortuna nos quisiera poner sobre el trono, si queremos que el bien, las obras que se
quieren tengan la vida y la continuación en las otras criaturas. Yo con hacerme de amigos
cuando sembraba milagros y triunfos, que llegaban a creer que Yo debía ser su Rey sobre la
tierra, y que por haber sido mis discípulos debían ocupar los primeros puestos junto a Mí, a
pesar que me abandonaron en mi Pasión, cuando mi Resurrección proclamó mi pleno triunfo,
los apóstoles volvieron a creer, se reunieron entre ellos y como triunfadores siguieron mi
doctrina, mi Vida, y formaron la Iglesia naciente. Si Yo hubiera puesto atención a que debían
huir de Mí y no los hubiera hecho mis discípulos en el tiempo de mis triunfos, no habría tenido
quién hablara de Mí después de mi muerte, quién me hiciera conocer. Por eso es necesario el
buen tiempo, la gloria, es también necesario recibir clavos traspasantes y tener paciencia para
sufrirlos, para tener material en mis obras más grandes, para que tuvieran vida en medio a las
criaturas. Ahora, ¿no ha sido todo esto una semejanza de mi Vida en tu estado doloroso de
humillaciones, de calumnias y desprecios que has pasado? Yo sentía en ti repetirme el clavo
del abandono y dispersión de mis apóstoles, al ver a quien tanto habíamos tenido para asistirte,
alejarse de ti y con la voluntad de abandonarte, y viéndote abandonada te veía sola, sola en mis
brazos con el clavo del abandono de quien debía sostenerte, y en mi dolor decía: ‘Mundo
malvado, cómo sabes bien repetir las escenas de mi Pasión en mis hijos.’ Y Yo ofrecía tu
amargura por el triunfo de mi Voluntad y para ayuda de aquellos que deberían hacerla conocer;
por eso ánimo en las circunstancias dolorosas de la vida, pero debes saber que tu Jesús no te
abandonará jamás, Yo no sé hacer estas cosas, mi amor no es de naturaleza voluble, sino firme
y constante, y lo que digo con la boca me sale de la vida del corazón; en cambio las criaturas
dicen una cosa y sienten otra en el corazón, mezclan muchos fines humanos incluso en el hacer
amigos, por esto cambian de acuerdo a las circunstancias. Por eso la dispersión de quienes
parecía que querían poner la vida en los buenos tiempos y que vilmente huyen en el tiempo de
las humillaciones y desprecios, son todos efectos de la voluntad humana, ella es la verdadera
cárcel de la criatura, y es hasta en el arte de saber formar tantas pequeñas estancias, pero todas
sin ventanas, porque ella no pretende formar aperturas para recibir el bien de la luz, por eso las
pasiones, las debilidades, el miedo, los temores excesivos, la inconstancia, son tantas estancias
oscuras de su cárcel, y que ahora queda obstaculizada por una, y ahora por otra, y el miedo la
hace temer y alejarse de quien esta poniendo la vida por amor suyo. Por el contrario, en quien
reina mi Voluntad vive en mi morada real, donde hay tanta luz que las penas, las humillaciones,
las calumnias, no son otra cosa que escalones de triunfos y de gloria, y cumplimiento de obras
grandes y divinas, por eso, en vez de huir del pobre mártir que ha sido arrojado en el polvo por
la perversidad humana, se estrecha más a él, esperando con paciencia la hora del nuevo triunfo.
¡Oh! si en los apóstoles hubiese reinado plenamente mi Voluntad, con certeza no habrían huido
en una hora en la que Yo sentía la necesidad de su presencia, de su fidelidad en tantas penas
mías; en medio a los enemigos que querían devorarme Yo quería a mis fieles cercanos, porque
no hay consuelo mayor que tener un amigo cerca en tiempos de amarguras, Yo habría visto en
mis queridos apóstoles cercanos a Mí, los frutos de mis penas, y ¡oh! cuántos dulces recuerdos
se habrían suscitado en mi corazón que me habrían servido de bálsamo a mis intensas
amarguras, mi Divina Voluntad les habría impedido con su luz el paso para huir de Mí, y entonces
se habrían estrechado más a mi alrededor; pero como vivían en la oscura cárcel de la voluntad
humana, su mente se oscureció, el corazón se enfrió, el miedo los invadió, en un momento
olvidaron todo el bien que habían recibido de Mí, y no sólo huyeron de Mí, sino que se
dispersaron entre ellos; todo esto son efectos del querer humano que no sabe mantener la unión,
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