mujer tiene el encargo de Dios, de hacer conocer la Divina Voluntad para hacerla reinar, y
habiéndote visto escribir tanto sobre mi Fiat, la sola duda de que esto pudiera ser, ha levantado
a todo el infierno contra ti, esta es la causa de todo lo que has sufrido, sirviéndose de hombres
malvados, haciéndolos inventar calumnias y cosas que no existen. Entonces, al verte llorar tanto
se ha persuadido que no eres tú quien puede llevarle la ruina que tanto teme para su reino
diabólico. Esto es lo que corresponde a la Reina del Cielo por parte de la serpiente infernal,
ahora quiero decirte lo que concierne la parte de las criaturas a favor de Ella.
(3) Hija mía, la Celestial criatura era pobre, sus dotes naturales aparentemente eran comunes,
nada de extraordinario aparecía en lo externo; toma por esposo un pobre artesano que gana su
pan diario con su modesto trabajo. Supón que se hubiera sabido por los grandes del mundo,
por los doctores y sacerdotes, antes que fuera Madre del Verbo, que Ella era la Madre del futuro
Mesías; le habrían hecho una guerra encarnizada, ninguno lo habría creído, habrían dicho: ‘¿Es
posible que no haya habido ni haya mujeres en Israel, que debía ser esta pobre la Madre del
Verbo Eterno? Había una Judith, una Esther y tantas otras’. Por eso ninguno lo habría creído
y habrían puesto dudas y dificultades sin número, si pusieron dudas sobre mi Divina Persona,
de no creerme que Yo fuera el Mesías suspirado, y muchos llegan a no creerme todavía que Yo
descendí sobre la tierra a pesar de que Yo hice muchos milagros, de inducir a los más incrédulos
a creerme, ¡ay! cuando en los corazones entra la dureza, la obstinación, se vuelven incapaces
de recibir ningún bien, las verdades, los mismos milagros están para ellos como muertos y sin
vida; por eso mucho más la Madre Celestial, que nada de milagroso se veía en su exterior.
Ahora hija mía, escúchame, las dudas más serias, las dificultades más graves que han
encontrado en tus escritos son propiamente éstas: ‘Que Yo te he dicho que te llamaba a vivir
en el reino de mi Divina Voluntad, dándote la misión especial y única de hacerla conocer, a fin
de que como Yo mismo dije en el Pater Noster, y la Santa Iglesia lo dice hasta ahora: ‘Venga
tu reino’. Esto es, que tu Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra’. No dice en el Pater
que este reino está sobre la tierra, sino dice venga, y Yo no habría compuesto una oración si no
debiera tener sus efectos. Por eso para llegar a esto, ¿no debía elegir a otra mujer, que la
serpiente infernal tanto teme, y que él por medio de la primera mujer me arruinó al género
humano, y Yo para confundirlo me sirvo de la mujer para rehacerme de su ruina y hacer surgir
el bien a todos, bien que él trató de destruir? He aquí la necesidad de los preparativos, de las
gracias, de mis visitas y comunicaciones. Esto ha sonado mal ha quien ha leído, por eso, dudas
y dificultades, que no puede ser posible que de tantos otros grandes santos ninguno haya vivido
en el reino de mi Voluntad, así que es ella sola que se prefiere a todos; y cuando han leído que
Yo te ponía junto a la Soberana Reina, porque habiendo vivido Ella en el reino de mi Fiat Divino
tú pudieras imitarla, queriendo hacer de ti una copia que la semejara, y te ponía en sus manos
para que te guiara, te asistiera, te protegiera, para que pudieras imitarla en todo, les ha parecido
tan absurdo, y tergiversando siniestramente el sentido, han dicho, como si te hubiera dicho,
como si tú fueras otra reina; cuántos desatinos, no he dicho que tú seas como la Celestial Reina,
sino que te quiero similar a Ella, como he dicho a tantas otras almas queridas por Mí, que las
quería similares a Mí, pero con esto no se volvían Dios como Yo, y además, siendo la Celestial
Señora la verdadera Reina del reino de mi Voluntad, es trabajo suyo el ayudar y enseñar a las
afortunadas criaturas que quieren entrar a vivir en él. Con esto hacen ver como si Yo no tuviera
poder de elegir a quien quiero y cuando quiero; pero del resto, el tiempo dirá todo, y así como
no pueden desconocer que la Virgen de Nazaret es mi Mamá, así no podrán desconocer que te
he elegido para el único propósito de hacer conocer mi Voluntad, y que por medio tuyo me
serviré para que el, venga tu reino, tenga su cumplimiento. Es cierto que las criaturas son
instrumento en mis manos y no miro quién sea, sino que miro si mi Divina Voluntad ha decidido
obrar por medio de este instrumento, y eso me basta para cumplir mis más altos designios, y de
las dudas y dificultades de las criaturas me sirvo a su tiempo para confundirlos y humillarlos,
pero no me detengo y sigo adelante en la obra que quiero hacer por medio de la criatura. Por