estoy esperando que tú te alimentes y mastiques bien mi palabra, de manera de ver en ti
cambiado en naturaleza lo que te he dicho, y cuando veo esto, entonces siento la irresistible
necesidad de amor de hablarte de nuevo, porque un don mío llama a otro, no saben estar solos,
y Yo tengo siempre qué dar, siempre qué decir y qué hacer con quien convierte en naturaleza
mis dones”.
(4) Después de esto estaba pensando en la Divina Voluntad, cómo me parecía difícil que
viniera su reino. Y mi amado Jesús ha continuado:
(5) “Hija mía, así como la levadura tiene la virtud de fermentar el pan, así mi Voluntad es la
fermentadora de los actos de la criatura; en cuanto ella llama a mi Voluntad Divina en sus actos,
así quedan fermentados por Ella y forman el pan del reino de mi Querer. Ahora, no basta la
levadura para hacer mucho pan, sino se requiere mucha harina, se requiere quien debe unir
harina y levadura, se requiere el agua, vínculo de unión para poder revolver harina y levadura,
para hacer que la levadura comunique la virtud fermentadora y la harina la reciba, además se
requiere el fuego para cocer este pan, pan que se pueda digerir y que alimente. Ahora, ¿no se
requiere más tiempo, más actos para formarlo que para comerlo? El sacrificio está en el
formarlo, comerlo es rápido y se siente el gusto del sacrificio. Entonces hija mía, no basta la
levadura de mi Fiat Divino que tiene virtud de fermentar tus actos, vaciarlos del querer humano
para convertirlos en pan de Voluntad Divina, sino se requiere una continuación de actos, de
sacrificios y por largo tiempo, de modo que mi Querer con su virtud fermentadora fermentará
todos estos actos para formar mucho pan y tenerlo preparado y en reserva para los hijos de su
reino. Cuando todo esté formado, queda disponer los eventos, y esto es más fácil y se hace
más rápido, porque está en nuestro poder mover las causas secundarias para hacer lo que
Nosotros queremos. ¿No hice otro tanto por la Redención? Mis treinta largos años de mi Vida
oculta fueron como la levadura en que quedaron fermentados todos mis actos para formar y
fermentar el gran bien de la Redención, lo breve de mi Vida pública y mi Pasión fue mi pan
fermentado que mi Voluntad Divina formó y fermentó en mis actos, que como pan lo dividió para
todos y dio a comer para hacer que todos recibieran el pan de los redimidos, para conquistar las
fuerzas necesarias para ponerse a salvo. Por eso no pienses en nada más, sino en hacer tu
deber y no dejar huir ningún acto tuyo en que no se ponga la levadura de mi Divina Voluntad,
para que tu ser quede fermentado por Ella, y Yo pensaré en todo lo demás”.
(6) Entonces continuaba pensando: “¿Pero qué cosa quiere Jesús de este mi pobre estado,
y por qué tiene tanto interés que yo caiga en mis habituales sufrimientos con tanta molestia y
fastidio que me hace dar a los otros, que podría llamarlo mi martirio? ¡Oh! cómo es duro tener
que hacer con las criaturas, sentir por pura necesidad la necesidad de ellas, esto me humilla
tanto que quedo como aniquilada en mi propia nada”. Pero mientras esto y otras cosas pensaba,
mi dulce Jesús me ha dicho:
(7) “Hija mía, ¿quieres saber por qué? Quiero el cumplimiento de mi Divina Voluntad, y esto
es todo para Mí; un acto cumplido de mi Voluntad encierra todo el cielo, el sol, la tierra, e incluso
a Mí mismo, no hay amor que no encuentre, bienes que no posea, gloria que no me dé, todo
queda concentrado en un acto cumplido en mi Voluntad, y la feliz criatura que lo cumple puede
decirme: ‘Te he dado todo, incluso a Ti mismo, no tengo más que darte’. Porque mi Divina
Voluntad contiene todo, no hay cosa o bien que le huya, por eso cumpliéndola en lo que Yo
quiero, la criatura encuentra lo que es en sí misma mi Voluntad, y Yo puedo decir: ‘Con el darte
la gracia de hacerte cumplir un acto en Ella, todo te he dado’. Más bien con cumplirla, mis penas
surgen, mis pasos, mis palabras, mis obras se duplican y se ponen en movimiento para darse a
las criaturas, porque mi Divina Voluntad obrante, incluso en la criatura, pone en movimiento
todas nuestras obras para hacerlas surgir a nueva vida. Y tú me preguntas el ¿por qué? Hija
mía, piensa en hacerla y haz que tu vida pueda ser un acto continuado de mi Voluntad”.
+ + + +
1761 sig