esperarla de nuevo para recibir y dar su amor, así que sucede un intercambio y una competencia
entre las cosas creadas y la criatura, que uniéndose juntas, dan amor, adoración, gloria a nuestro
Ser Supremo. Por eso si quieres amor, piensa que todas las cosas creadas tienen nuestro
mandato de darte amor siempre que reciban el tuyo, así será mantenida la fiesta de nuestro
amor entre el Cielo y la tierra, y tú sentirás la felicidad de nuestro amor y te será sustituido el
respiro del amor, el latido de la adoración, y circulará en tu sangre gloria perenne a tu Creador.
(5) Tú debes saber que nuestras obras están llenas de vida, nuestra fuerza creadora tiene
virtud de poner el germen vital en todas las obras que hacemos, y de comunicarla a las criaturas
que hacen uso de ellas. La Creación está llena de nuestras obras creadoras, la Redención es
un campo inmenso de nuestras acciones hechas para que llevaran la vida y el bien que
contienen a las criaturas; así que estamos circundados por la magnificencia de nuestras obras,
pero tenemos el dolor de que estas obras no son tomadas, y muchas ni siquiera conocidas por
las criaturas, y por eso están para ellas como muertas, porque portan vida y producen frutos de
vida por cuanto uso hacen de ellas, y tener tantas obras vitales expuestas, tantas propiedades
nuestras sin producir los frutos que contienen; y mucho más, ver a las criaturas pobres, débiles
y sin la vida del verdadero bien, nos duele tanto que tú no puedes comprender en qué
condiciones de dolor nos ponen las criaturas. Nosotros nos encontramos en las condiciones de
un padre, que teniendo muchos hijos prepara el alimento, y mientras lo prepara está todo en
fiesta pensando que sus hijos no estarán en ayunas, sino que comerán de lo suyo; después
pone la mesa, dispone los platos con la diversidad de alimentos que ha preparado, llama a los
hijos a fin de que vengan a degustar los ricos alimentos que ha preparado, pero los hijos no
escuchan la voz del padre y la comida queda sin que ninguno la toque. Cuál no es el dolor de
este padre al ver que los hijos no se sientan a su mesa y no se alimentan de los alimentos que
él ha preparado, el sólo ver la mesa llena de alimentos le produce dolor. Así estamos Nosotros
al ver que las criaturas no se ocupan de las tantas obras que hemos hecho con tanto amor para
ellas. Por eso, por cuanto más tomes de lo nuestro, más Vida Divina recibirás, nos volverás
más contentos y nos cicatrizarás la llaga profunda de la ingratitud humana”.
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29-14
Mayo 4, 1931
Potencia de la palabra de Jesús. Los actos repetidos son
como la sabia a las plantas. Las penas forzadas pierden
la frescura. Jesús quiere estar libre en el alma.
(1) Mi abandono en el Querer Divino continúa, su dulce imperio alienta mi pobre voluntad, que
si bien frecuentemente quisiera salir como en campo para hacer su vida, dadas las
circunstancias dolorosas en las que me encuentro, pero el Fiat omnipotente, con la fuerza
irresistible de su luz, se fija sobre la noche de mi voluntad, y me impide el paso, y formando su
día de luz en mi alma me atrae para hacer mis pequeños actos en su Querer Divino. Y yo
pensaba entre mí: “¿Por qué Jesús tiene tanto interés que no interrumpa mis repetidos actos
en su adorable Voluntad?” Y Jesús todo ternura y bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, porque todos los actos que haces en tu interior son actos enseñados y formados
por Mí, así que son actos míos, y Yo no quiero que tú te quedes atrás, sin unirte conmigo para
seguirlos. Porque tú debes saber que cuando hago un trabajo en el alma, cuando hablo y
enseño, tu Jesús tiene tal potencia, de convertir en naturaleza el bien enseñado y obrado en la
criatura, y el bien en naturaleza no se puede destruir, sería como si tú tuvieras el ojo dado a ti
por Dios como propiedad de tu naturaleza y no te sirviera para ver; la voz, las manos, los pies,