tierra como medio para reunir Cielo y tierra, Dios y hombre. Por eso quien tiene mi Divina
Voluntad como principio, le develará el medio y abrazará toda la obra de la Redención, y me
dará la correspondencia del amor y la gloria de todas las penas que sufrí para redimir al hombre.
(8) Ahora, si está el principio y el medio, debe estar el fin; fin del hombre es el Cielo, y quien
tiene mi Divina Voluntad como principio, todos sus actos corren en el Cielo, hasta donde debe
llegar su alma y como principio de su bienaventuranza que jamás tendrá fin. Y si tú tienes mi
Divina Voluntad como fin, me darás la gloria y la correspondencia del amor con que he preparado
una Patria Celestial a las criaturas para su feliz estancia. Por eso sé atenta hija mía, y Yo sello
en tu alma mi Divina Voluntad como principio, medio y fin, la cual te servirá de vida, de guía
segura, de sostén, y te conducirá entre sus brazos a la Patria Celestial”.
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29-12
Abril 16, 1931
El coraje es de las almas decididas. Seis ángeles con Jesús a la
cabeza. Los actos hechos en la Divina Voluntad son prendas de
valor infinito, vínculos eternos, cadenas no sujetas a romperse.
(1) Mi vida continúa bajo el imperio del Fiat eterno, el cual me envuelve dentro y fuera de mí
y me hace sentir su peso infinito, y yo como átomo quedo envuelta por esta infinitud que no tiene
límites, y por cuanto lo amo y suspiro, siento a lo vivo el dolor de mi voluntad humana destrozada
y casi muriendo bajo el imperio de una Divina Voluntad inmensa y eterna. Jesús mío, ayúdame
y dame la fuerza en el estado doloroso en que me encuentro, mi pobre corazón sangra y busca
un refugio en tantas penas, sólo Tú, Jesús mío, puedes ayudarme, ¡ah! ayúdame, no me
abandones... Y mientras la pobre alma se ahogaba en el dolor, mi dulce Jesús se hacía ver en
mi interior crucificado, con seis ángeles, tres a la derecha y tres a la izquierda de su adorable
persona, dichos ángeles tenían cada uno su corona entre las manos, adornadas de gemas
brillantísimas, en acto de ofrecerlas a Nuestro Señor. Yo he quedado maravillada al ver esto, y
mi amado Jesús me ha dicho:
(2) “Ánimo hija mía, la firmeza es de las almas resueltas a hacer el bien, ellas son
imperturbables bajo cualquier tempestad, y mientras oyen el estruendo de los truenos y
relámpagos, hasta ser sacudidos por ellos, y quedan bajo la abundante agua que les llueve
encima, se sirven del agua para lavarse y salir más bellas, y sin poner atención a la tempestad,
están más que nunca resueltas y animosas a no apartarse del bien comenzado. El desánimo
es de las almas indecisas, que no llegan jamás a cumplir un bien. El coraje le muestra el camino,
el coraje pone en fuga cualquier tempestad, el coraje es el pan de los fuertes, el coraje es el
luchador que sabe vencer cualquier batalla. Por eso hija buena, ánimo, no temas; y además
¿de qué temes? Te he dado seis ángeles para tu custodia, cada uno de ellos tiene la misión de
guiarte por los caminos interminables de mi Eterno Querer para hacer que tú pudieras
corresponder con tus actos, con tu amor, lo que hizo la Divina Voluntad al pronunciar seis Fiat
en la Creación. Por eso cada ángel tiene en custodia un Fiat y lo que salió de este Fiat, para
llamarte a corresponder cada uno de estos Fiat, incluso con el sacrificio de tu vida. Estos
ángeles recogen tus actos y con ellos forman corona, y postrados los ofrecen a la Divinidad
como correspondencia de lo que hizo nuestra Divina Voluntad, a fin de que sea conocida y forme
su reino sobre la tierra. Pero esto no es todo, a la cabeza de estos ángeles estoy Yo que te guío
y vigilo en todo, y que formo en ti los mismos actos y aquel amor que se requiere para que tú
puedas tener amor suficiente para poder corresponder tantas obras grandes de nuestro Querer
Supremo. Por eso no te detengas, hay mucho qué hacer, tienes que seguirme a Mí que no me