de entrar en mi Divina Voluntad para perturbarnos y dictarnos leyes, por eso somos libres de
hacer lo que queramos, tenemos libertad absoluta, por eso sé atenta en continuar navegando
sus mares interminables”.
(3) Entonces, mientras esto decía, mi pequeña inteligencia me la he sentido transportar en un
abismo de luz inaccesible; esta luz escondía todas las alegrías, todas las bellezas,
aparentemente parecía luz, pero mirando dentro, no había bien que no poseyera. Y mi dulce
Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, nuestro Ser Divino es luz purísima, luz que contiene todo, llena todo, ve todo,
obra todo; luz que ninguno puede alcanzar a ver hasta dónde llegan nuestros confines, su altura
y profundidad, la criatura se pierde en nuestra luz porque no encuentra su playa, su puerto para
salir fuera de Ella. Y si la criatura toma de ésta nuestra luz, son gotitas apenas que le sirven
para llenarse toda de luz, hasta desbordar fuera, pero nuestra luz no disminuye porque la criatura
haya tomado de lo nuestro, sino que viene reemplazada al instante por la virtud renovadora de
nuestra luz. Así que nuestro Ser Supremo está siempre a un nivel, en perfecto equilibrio.
Podemos dar cuanto queramos sin perder nada, si encontramos almas que quieran tomar de lo
nuestro. Es más, si encontramos quién quiera tomar, nos ponemos a trabajar, porque tú debes
saber que dentro de Nosotros es reposo absoluto, no tenemos qué hacer, no hay ni qué quitar
ni qué poner, nuestra felicidad es plena y completa, nuestras alegrías son siempre nuevas,
nuestra única Voluntad como obrante en Nosotros nos da el perfecto reposo de las
bienaventuranzas de nuestro Ser Divino, que no tiene principio ni tendrá fin. Así que este abismo
de luz que tú ves contiene un abismo de alegría, de potencia, de belleza, de amor, de tantos
etcétera, y Nosotros mientras nos felicitamos, nos reposamos en ellas, porque sólo se puede
llamar verdadero y absoluto reposo cuando nada falta y nada hay que agregar. En cambio fuera
de nuestra Divinidad sale nuestro trabajo en campo, y este campo son las criaturas; nuestras
mismas cualidades divinas que dentro de Nosotros nos dan reposo, fuera de Nosotros mismos
nos dan trabajo, y ahora hacemos trabajar a nuestra Voluntad en favor de las criaturas, aquel
Fiat Divino que sacamos en campo en la Creación, del cual salieron todas las cosas, no cesa
jamás de trabajar; incesantemente trabaja, trabaja conservando todo, trabaja porque quiere ser
conocido, porque quiere reinar, trabaja al sacar nuevas almas a la luz del mundo y en ellas forma
sus designios admirables para desarrollar su trabajo y para tener ocasión de trabajar siempre,
trabaja en el retirar a las almas en el seno de la eternidad. A nuestra Voluntad Divina la podemos
llamar la trabajadora que no escatima jamás su trabajo continuo, y aun a favor de quien no la
reconoce. Trabaja nuestro amor, trabaja nuestra misericordia, nuestra potencia, y también
nuestra Justicia trabaja a favor de las criaturas, de otra manera nuestro Ser Supremo no sería
un Ser equilibrado y perfecto, sino tendría el defecto de la debilidad si nuestra Justicia se pusiera
aparte, arrinconándola cuando tiene toda la razón de hacer su curso para castigar. Mira
entonces, nuestro trabajo son las criaturas, porque habiéndolas sacado de dentro de nuestra
hoguera de amor, nuestro amor nos lleva al trabajo para amarlas siempre, siempre. Porque si
cesara nuestro trabajo cesaría el amor y la Creación se resolvería en la nada”.
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29-6
Marzo 9, 1931
El primer amor de Dios hacia el hombre fue externado en
la Creación. Amor cumplido en la creación del hombre.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino continúa, y como estaba haciendo mis actos en Él para
poderme unir a sus actos, toda la Creación se alineaba ante mi mente, y en su mudo lenguaje
decía que tantas veces de más me había amado el Querer Divino por cuantas cosas de más
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