(4) “Hija buena, quien vive en mi Divina Voluntad y obra en Ella, es tanto el amor de mi Fiat al
ver la pequeñez de la criatura que gira en todas las cosas creadas para poner en ellas sus
pequeños actos, para decir que no sólo ama esta Divina Voluntad, sino que quiere reconocer
todos sus actos como tantas prendas de amor; el amor hace surgir otro amor, y mi Querer da
los derechos al alma en los bienes divinos, así que cada acto que hace la criatura es un derecho
que adquiere en las propiedades de su Creador. Entonces sucede que por derecho se siente
amar por el Ser Supremo, porque ha puesto su amor en el amor eterno, y ha adquirido el derecho
de ser amada; el amor de la criatura y el amor divino se han fundido juntos, y por ambas partes
sienten el derecho de amarse, por derecho goza de la luz del sol, por derecho respira el aire,
bebe el agua, se alimenta de los frutos de la tierra, y así de todo lo demás. Y ¡oh! la gran
diferencia de quien toma con derecho los bienes divinos, ésta se puede llamar hija, los otros se
pueden llamar siervos, y la criatura con estos derechos nos da el amor de hijo, amor de
desinterés, amor que dice verdadero amor. Por eso vive siempre en mi Voluntad, a fin de que
sientas en ti, y goces todo el amor de la Paternidad Divina”.
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29-5
Marzo 6, 1931
Cómo sólo Jesús ha sido el autor del estado de sufrimiento de Luisa,
y porque lo han obligado ha permitido una pausa. Cómo en Dios
es reposo absoluto, fuera de Dios trabajo.
(1) Continúo viviendo entre las amarguras de mi estado presente, el pensamiento de que el
bendito Jesús está haciendo llover flagelos, y que los pueblos permanecen desnudos y en
ayunas, me tortura; y el pensar que mi amado y sumo Bien Jesús ha permanecido solo en su
sufrir, y yo no estoy más junto con Él en las penas, ¡oh, cómo me atormenta! Me parece que
Jesús es todo atención sobre mí para no hacerme caer como antes en los sufrimientos, más
bien esconde en Sí todas las penas para dejarme libre. Y viéndome afligida, me parece que su
intenso amor lo hace poner de lado sus penas para poner atención a mi aflicción, y me dice:
(2) “Hija buena, hija mía, ánimo, tu Jesús te ama todavía, nada ha disminuido mi amor por ti,
y esto porque no has sido tú quien me ha rechazado el sufrir, no, mi hija no lo habría hecho
jamás, te han obligado, y Yo para darte la paz y para hacerles ver que he sido Yo quien te ha
tenido en aquel estado de sufrimiento por tan largos años, que no era ni la enfermedad ni otra
causa natural, sino mi Paterna bondad que quería tener quien me supliera en la tierra en mis
penas, y éstas para bien de todos. Y ahora que te han obligado a ti y me han obligado también
a Mí con sus imposiciones, lo he hecho cesar del todo, dándote una pausa, esto dice claramente
que sólo tu Jesús era el autor de tu estado, pero no puedo esconder mi dolor, es tan grande que
puedo decir que en toda la historia del mundo no he recibido jamás un dolor similar de las
criaturas. Mi corazón está de tal manera adolorido y desgarrado por este dolor, que estoy
obligado a ocultarte el desgarro profundo para no amargarte de más, y además al ver la
indiferencia de algunos, y tú sabes quienes son, como si nada me hubiesen hecho, acrecienta
mi dolor y obligan a mi Justicia a continuar enviando los flagelos, y continuaré enviándolos; te lo
decía antes, que si llegase a tenerte suspendida de tu estado de sufrimiento un solo mes,
sentirán y verán cuántos castigos lloverán sobre la faz de la tierra. Y mientras mi Justicia hará
su curso, nos ocuparemos juntos de mi Divina Voluntad, Yo en hacértela conocer, y tú en recibir
el bien de sus conocimientos, porque cada conocimiento lleva el crecimiento de la Vida de mi
Voluntad en ti, y a cada acto tuyo hecho en el nuevo conocimiento, mi Fiat toma más terreno en
tu alma, y en ella extiende mayormente su reino. Mucho más que las criaturas no tienen poder
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