ahora que te quieren poner de espaldas a la pared, me ponen en condición de hacer uso de mi
Voluntad permisiva, no querida, de suspenderte del estado de víctima. Por eso no temas, de
ahora en adelante no te comunicaré más mis penas, no me extenderé más en ti de modo que
tú quedabas rígida y sin movimiento; por eso quedarás libre sin tener necesidad de ninguno.
Estate tranquila hija, hasta en tanto que no se aquieten y que no quieran que tú caigas en los
sufrimientos, no lo haré más. Ahora, tú debes saber que el estado de sufrimientos en los cuales
Yo te ponía correspondían a mi Humanidad, la cual quería continuar su Vida de penas en ti.
Ahora te queda la cosa más importante, mi Voluntad; ¿me das tu palabra de que vivirás siempre
en Ella? ¿Que serás la sacrificada, la víctima de mi Voluntad, que haciéndola dominar en ti no
cederás un solo acto de vida a tu voluntad? Asegúrame hija buena que nada omitirás de lo que
te he enseñado a hacer, y de seguir lo que has hecho hasta ahora en mi Fiat. Éste es el punto
culminante de tu Jesús sobre ti, poner a salvo los derechos de mi Voluntad en tu alma. Por eso
hazlo pronto, dime que me contentarás”.
(3) Y yo: “Jesús mío lo prometo, lo juro, lo quiero, seguir lo que Tú me has enseñado, pero
Tú no me debes dejar, porque Contigo sé hacer todo, sin Ti no soy buena para nada”. Y Jesús
ha vuelto a decir:
(4) “No temas, no te dejo; debes saber que te amo y si me han inducido a ceder en que tú no
caigas en el estado de sufrimiento, no ha sido otra cosa que un amor grande, intenso, excesivo
hacia ti, mi amor al verte llorar tanto ha vencido a mi Voluntad y ha puesto un basta por ahora,
pero debes saber que los flagelos lloverán como lluvia tupida, lo merecen, cuando no quieren
las víctimas como me agrada a Mí, y en el modo querido por Mí, justamente merecen que sean
golpeados severamente, y no te creas que lo haré hoy mismo, pero deja que pase un poco de
tiempo y entonces verás y oirás lo que mi Justicia tiene preparado”.
(5) Entonces he pasado el primer día libre sin luchar con mi Jesús, porque habiéndome Él
asegurado que no me habría hecho caer en los sufrimientos, no me sentía más incitar, empujar,
a que aceptara someterme a las penas que Jesús quería darme. Por eso mientras la lucha
había cesado, me había quedado aún un temor de que mi amado Jesús de improviso me
sorprendiera, y para tranquilizarme me ha dicho:
(6) “Hija mía, no temas, te lo ha dicho Jesús, y basta, no soy una criatura que puedo faltar a
la palabra, soy Dios, y cuando hablo no cambio, te he dicho que hasta en tanto no se tranquilicen
y no quieran las cosas, no te haré caer, y así será, y aunque el mundo se ponga de cabeza,
porque mi Justicia quiere castigar a las criaturas, Yo no cambiaré mi palabra, porque tú debes
saber que no hay cosa que aplaque más mi Justicia, y que llegue a cambiar los más grandes
castigos en reescritos de gracias, que el sufrir voluntario, y se pueden llamar verdaderas víctimas
no aquéllas que sufren por necesidad, por enfermedad, por infortunio, todo el mundo está lleno
de estos sufrimientos, sino aquéllas que voluntariamente se exponen a sufrir lo que Yo quiero y
en el modo como quiero, éstas son las víctimas que me semejan, mi sufrir fue todo voluntario,
ninguna pena podían darme, incluso mínima, si Yo no lo quisiera. Es por eso que casi siempre
te preguntaba cuando debía hacerte caer en los sufrimientos, si tú voluntariamente aceptabas,
para tener tu sufrir voluntario, no forzado; no es algo grande ante Dios un sufrir forzado o por
necesidad, lo que enamora, que rapta y que llega a atar al mismo Dios, es el sufrir voluntario.
Si tú supieras cómo me hería el corazón cuando te ponías en mis manos como una corderita, a
fin de que te atara y te hiciera lo que quisiera, te quitaba el movimiento, te petrificaba, puedo
decir que te hacía sentir penas mortales, y tú me dejabas hacer, y esto era nada, el nudo más
fuerte era que tú no podías salir de aquel estado de penas en el cual tu Sacrificador Jesús te
había puesto si no venía mi ministro a llamarte a la obediencia; era esto lo que te constituía
verdadera víctima, a ningún enfermo, ni siquiera a los mismos encarcelados les es negado el
movimiento y el pedir ayuda en las necesidades extremas, sólo para ti mi amor había preparado
la cruz más grande, porque cosas grandes quería y quiero hacer de ti, cuanto más grandes son
mis designios tanta más cruz singular forma, y puedo decir que no ha habido jamás en el mundo
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