nada del trabajo de mi palabra, que contiene un valor infinito que basta para salvar y santificar
un mundo entero”.
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29-2
Febrero 15, 1931
La Vida Divina tiene necesidad de alimentos para crecer en la criatura.
La criatura con su amor forma en Dios mismo su Vida Divina. El
amor Divino tiene el germen de generar vida continua.
(1) Mi abandono en el Fiat Divino continúa, si bien vivo bajo la opresión de intensas
amarguras, de lágrimas continuas, y estoy obligada a vivir del aire malsano de las agitaciones,
que me quitan el bello día sereno de la paz gozada siempre por mí. Estoy resignada, beso la
mano que me golpea, pero siento a lo vivo el fuego que me quema de las tantas tempestades
que están cayendo sobre mi pobre existencia. Jesús mío, ayúdame, no me abandones, ¡ah!
dame la paz, aquella paz que Tú tanto querías que yo poseyera. Y si bien Jesús frecuentemente
rasga los velos de las densas nubes que me circundan con decirme alguna palabrita, sin
embargo, aunque un poco reanimada, después regreso a mi estado inquieto. Entonces mi dulce
Jesús sorprendiéndome me ha dicho:
(2) “Hija mía buena, ánimo, no temas que Yo te pueda abandonar, siento mi Vida en ti, y si
Yo te abandonara, esta Vida mía en ti permanecería sin alimento para hacerla crecer, sin luz
para hacerla feliz, faltaría el cortejo real a mi Vida Divina que Yo mismo he formado en ti; porque
tú debes saber que mi Vida en Mí mismo no tiene necesidad de nada, ni de crecer, ni está sujeta
a decrecer, pero mi Vida que voy formando en la criatura, para hacerla crecer tiene necesidad
de alimentos divinos, de modo que poco a poco mi Vida Divina llene toda la criatura. Por eso
no puedo dejarte, y mientras parece que te dejo y parece que todo ha terminado entre tú y Yo,
de improviso regreso a mi pequeña hija para ponerte en la boca el alimento de mi Voluntad,
porque tú debes saber que mi Voluntad es luz, y al alma que vive en Ella le vienen suministradas
las propiedades de la luz, y mientras obra, sus obras se llenan de luz, pero tanto, de desbordarse
fuera, de modo que se ve que fueron hechas en las propiedades de la luz de su Creador; si ama,
las propiedades del amor Divino llenan el amor de la criatura; si adora, las propiedades de la
adoración divina llenan la adoración de la criatura; en suma, no hay acto que haga la criatura,
que las propiedades divinas no llenen estos actos. En mi Voluntad lo humano cesa, queda
anulado, y la criatura tiene siempre qué tomar, las propiedades divinas están a su disposición.
¡Oh! si todos supieran qué significa vivir en mi Querer Divino, el gran bien que les viene, y en el
modo más simple”.
(3) Después continuaba mi abandono en el Fiat Divino, y no sabiendo hacer otra cosa, iba
diciendo y poniendo mi pequeño ‘te amo’ en los actos divinos, y no sólo esto, sino que decía
entre mí: “Jesús mío, Amor mío, mi ‘te amo’ corra en tu latido, en tu respiro, sobre tu lengua, en
tu voz, hasta en las más pequeñas partículas de tu adorable persona”. Pero mientras esto hacía,
mi querida Vida, haciéndose ver me hacía poner mi “te amo” en su corazón, dentro y fuera de
toda su Divina Persona, y lo agradecía tanto que me incitaba a repetir cuantos más “te amo”
podía, para poder encontrar en todo su Ser el querido “te amo”, y después estrechándome a Sí
me ha dicho:
(4) “Hija mía, el amor es vida, y cuando este amor sale del alma que vive en mi Voluntad, tiene
virtud de formar en Dios mismo la Vida de amor, y como la sustancia de la Vida Divina es el
amor, por eso la criatura con su amor forma en Dios otra Vida Divina, y Nosotros sentimos en
Nosotros mismos nuestra Vida formada por la criatura. Esta Vida que con su amor unido a
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