(7) Después estaba pensando en todo lo que mi dulce Jesús me había dicho, y mi amado
Bien ha repetido:
(8) “Hija mía, la sustancia 44 de nuestro Ser Divino es una inmensidad de Luz purísima, que
produce una inmensidad de amor; esta Luz posee todos los bienes, todas las alegrías, felicidad
interminable, bellezas indescriptibles, esta luz inviste todo, ve todo, encierra todo, para Ella no
existe ni pasado ni futuro sino un acto solo, siempre en acto, que produce tal multiplicidad de
efectos de llenar Cielos y tierra. Ahora, la inmensidad de amor que produce esta nuestra luz,
nos hace amar a nuestro Ser y a todo lo que sale de Nosotros con tal amor, de volvernos
verdaderos y perfectos amantes, así que no sabemos hacer otra cosa que amar, dar amor y
pedir amor. Para quien vive en nuestra Voluntad, nuestra luz y nuestro amor hacen el eco en la
criatura y la transforma en luz y amor, y ¿cuál no es nuestra felicidad al formar los tipos y
modelos nuestros de la obra de nuestras manos creadoras? Por eso sé atenta y haz que tu vida
no esté formada de otra cosa que de luz y de amor si quieres volver contento a tu querido Jesús”.
(9) Entonces hacía cuanto más podía por abandonarme toda en la Divina Voluntad, y pensaba
en las tantas verdades que el bendito Jesús me había manifestado sobre su Santo Querer; cada
verdad abrazaba el infinito y contenía tanta luz de llenar Cielo y tierra, y yo sentía la fuerza de
la luz y el peso de lo infinito, que invadiéndome toda con un amor indecible me invitaban a
amarlas y a hacerlas mías con ponerlas en práctica. Pero mientras mi mente se perdía en tanta
luz, mi dulce Jesús me ha dicho:
(10) “Hija mía, nuestro trabajo hacia la criatura comenzó con la Creación, y nuestro trabajo
está en la palabra, porque conteniendo ella nuestra fuerza creadora habla y crea, habla y forma
las obras más bellas y maravillosas. En efecto, con el trabajo de seis Fiat que pronunciamos
fue formada toda la gran máquina del universo, comprendido el hombre que debía habitarlo y
ser el rey de las tantas obras nuestras. Entonces, después de haber ordenado todo, nuestro
amor nos llamó al reposo, pero el reposo no es cumplimiento de trabajo, sólo significa un breve
alto para volver de nuevo al trabajo. Ahora, ¿quieres tú saber cuándo reemprendemos de nuevo
nuestro trabajo? Cada vez que manifestamos una verdad volvemos al trabajo de la creación,
así que todo lo que fue dicho en el antiguo testamento fueron otros tantos reinicios de trabajo;
mi venida sobre la tierra no fue otra cosa que reemprender el trabajo por amor de las criaturas;
mi doctrina, las tantas verdades dichas por mi boca, señalaban claramente mi intenso trabajo
por las criaturas. Y así como en la Creación nuestro Ser Divino se reposó, así con mi muerte y
resurrección quise reposarme también para dar tiempo a hacer fructificar entre las criaturas los
frutos de mi trabajo, pero es siempre reposo, no cumplimiento de trabajo, nuestro trabajo hasta
el fin de los siglos estará alternado de trabajo y reposo, de reposo y trabajo. Ves entonces hija
buena qué largo trabajo he debido hacer contigo al manifestarte tantas verdades sobre mi Divina
Voluntad, y cómo la cosa que más interesa a nuestro Ser Supremo es el hacerla conocer, por
eso no he escatimado nada para un trabajo tan largo, si bien he tomado frecuentemente los
pequeños altos de reposo para darte tiempo a recibir mi trabajo y prepararte a las otras
sorpresas del trabajo de mi palabra creadora. Por eso sé atenta en conservar y a no perder
44 sustancia.
f. Ser, esencia o naturaleza de algo.
Aquello que constituye lo más importante de algo. Realidad que existe por sí misma y es soporte de sus
cualidades o accidentes.
esencia.
f. Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas.
Lo más importante y característico de una cosa.
(Diccionario de la Real Academia Española)