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I. M. I.
¡In Voluntate Dei! Deo Gratias.
29-1
Febrero 13, 1931
Quien vive en el Querer Divino vive en el centro de su luz, en cambio quien
no vive en Él, vive en la circunferencia de su luz. Cómo Dios encuentra su
apoyo. La creación es muda, la criatura es creación parlante. El eco de
Dios en la criatura. Dios con manifestar las verdades sale del reposo
y continúa su trabajo.
(1) Vida mía, dulcísimo Jesús mío, ¡ah! ven en mi ayuda, no me abandones, con la potencia
de tu Santísimo Querer inviste mi pobre alma y quítame todo lo que me turba y me tortura. ¡Ah!
haz que surja en mí el nuevo sol de paz y de amor, de otra manera no siento fuerzas de continuar
haciendo el sacrificio de escribir, me tiembla la mano y la pluma no corre sobre el papel, amor
mío, si Tú no me ayudas, si no remueves de mí tu Justicia que justamente me abate en el estado
doloroso en que me encuentro, me siento imposibilitada de escribir ni siquiera una palabra. Por
eso ayúdame, y yo me esforzaré por cuanto pueda a obedecer a quien me ordena escribir todo
lo que Tú me has dicho sobre tu Santísima Voluntad, y como son cosas pasadas haré una
pequeña reseña de cada cosa que corresponde a tu Divina Voluntad.
(2) Entonces, sintiéndome oprimida y toda llena de amarguras intensas, mi dulce Jesús
haciéndose ver y sosteniéndome entre sus brazos me dijo:
(3) “Hija mía, ánimo, piensa que un Querer Divino reina en ti, que es fuente de felicidad y de
alegría continua, pero tus amarguras y opresiones forman las nubes en torno al Sol de mi
Voluntad, las cuales impiden que sus rayos brillen en todo tu ser, y que queriéndote hacer feliz
se siente rechazar por tus amarguras la felicidad que quiere darte, y a pesar de que tienes a un
Sol Divino a tu disposición, en virtud de tus amarguras tú sientes la lluvia que te oprime, que
llena hasta el borde tu alma. Tú debes saber que quien vive en mi Voluntad vive en el centro de
la esfera del Sol Divino, y puede decir, el Sol es todo mío, en cambio quien no vive en Ella vive
en la circunferencia de la luz que el Sol Divino expande por todas partes, porque mi Querer no
puede con su Inmensidad negarse a ninguno, ni quiere negarse, se encuentra como el sol que
está obligado a dar luz a todos, aunque no todos la quisieran, ¿y por qué esto? Solamente
porque es luz, y la naturaleza de la luz es darse a todos, a quien no la quiere y a quien la quiere;
pero qué gran diferencia hay entre quien vive en el centro de mi Sol Divino, y entre quien vive
en su circunferencia, la primera posee las propiedades de la luz y todos sus bienes que son
infinitos, la luz la tiene defendida de todos los males, así que el pecado no puede tener vida en
esta luz, y si surgen amarguras, son como nubes que no pueden tener vida continua, basta un
pequeño vientecito de mi Voluntad para poner en fuga las nubes más densas, y el alma se
encuentra sumergida en el centro del Sol que posee. Mucho más porque las amarguras de
quien vive en mi Querer son siempre por causa mía, y Yo puedo decir que estoy amargado junto
contigo, y si te veo llorar, lloro junto contigo, porque mi Voluntad me hace inseparable de quien
vive en Ella, y siento sus penas más que si fueran mías. Es más, mi misma Voluntad que reside
en el alma llama a mi Humanidad en quien sufre, para hacerla repetir su Vida viviente sobre la
tierra, y ¡oh!, prodigios divinos que suceden, las nuevas corrientes que se abren entre el Cielo y
la tierra por la nueva Vida de penas que Jesús tiene en su criatura. Y mi corazón, mientras es
humano es divino, posee las más dulces ternuras, son tales y tantos los atractivos y potentes
ternuras de mi corazón, que en cuanto veo sufrir a quien me ama, mi amor ternísimo derrite mi
43 Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta