Divina Voluntad se puede llamar el campo fecundo y divino de nuestra misma Voluntad en el
pequeño campo de la criatura”.
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28-29
Octubre 18, 1930
Valor de los besos y abrazos de la Virgen al niño Jesús,
porque poseyendo la Divina Voluntad, todos sus actos
se volvían infinitos e inmensos para Jesús. Resurrección
de los actos hechos en el Divino Querer. Efectos del “te amo”.
(1) Continúo en mi acostumbrado estado, y deteniéndome en el acto cuando la Soberana
Reina dio a luz al niñito Jesús, y estrechándolo a su seno lo besaba y lo volvía a besar, y
deleitándose en Él le daba su leche dulcísima, ¡oh, cómo suspiraba el darle también yo mis
besos afectuosos y mis tiernos abrazos a mi niñito Jesús! Y Él haciéndose ver en acto de
recibirlos me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, todo el valor de los actos de mi Mamá Celestial fue porque salían del
seno inmenso de mi Divina Voluntad, de la cual Ella poseía su reino, su Vida; no había
movimiento, acto, respiro y latido que no estuviera pleno de Querer Supremo, hasta desbordar
fuera: Sus besos amorosos que me daba, salían de la fuente de Él; sus castos abrazos con los
cuales abrazaba a mi infantil Humanidad, contenían la inmensidad; su leche purísima con la cual
me nutría, Yo chupando a su seno virginal chupaba el seno inmenso de mi Fiat, y en aquella
leche chupaba sus alegrías infinitas, sus dulzuras inefables, el alimento, la sustancia, el
crecimiento infantil de mi Humanidad, del inmenso abismo de mi Divina Voluntad. Así que en
sus besos Yo sentía el beso eterno de mi Querer, que cuando hace un acto no cesa jamás de
hacerlo, en sus abrazos sentía una inmensidad divina que me abrazaba, y con su leche me
nutría divina y humanamente, y me daba nuevamente mis alegrías celestiales y los contentos
de mi Querer Divino, de los que la tenía toda llena. Si la Soberana Reina no hubiera tenido una
Voluntad Divina en su poder, Yo no me habría contentado con sus besos, de su amor, de sus
abrazos y de su leche, a lo más se habría contentado mi Humanidad, pero mi Divinidad, Yo,
Verbo del Padre, que tenía lo infinito, lo inmenso en mi poder, quería besos infinitos, abrazos
inmensos, leche llena de alegrías y dulzuras divinas, y sólo así quedé apagado, porque mi Mamá
poseyendo mi Voluntad Divina, me podía dar besos, abrazos, amor, y todos sus actos que daban
de lo infinito.
(3) Ahora, tú debes saber que todos los actos que se hacen en mi Divina Voluntad son
inseparables de Ella, se puede decir que forman una sola cosa, acto y voluntad, se puede llamar
luz a la voluntad, y al acto calor, que son inseparables la una del otro. Así que todos aquellos
que poseerán como vida a mi Fiat, tendrán en su poder todos los actos de la Mamá Celestial, y
Ella tenía en su poder todos los actos de ellos, de modo que en sus besos y abrazos Yo me
sentía besado y abrazado por todos aquellos que debían vivir en mi Voluntad, y en ellos me
siento volver a besar y abrazar por mi Mamá, todo es en común y en perfecto acuerdo en mi
Querer, cada acto humano desciende de su seno y con su potencia lo hace volver a subir al
centro de donde ha salido. Por eso sé atenta y no dejes que se te escape nada que no hagas
entrar en mi Divina Voluntad, si quieres darme todo y recibir todo”.
(4) Mi pobre mente continuaba su curso dentro de la Divina Voluntad según las circunstancias
en las cuales me encuentro, pero es siempre Ella mi punto de apoyo, mi principio, el medio, el
fin de mis actos, su Vida corre en mí como el dulce murmullo del mar que jamás se detiene. Y
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