(4) “Hija mía, si supieras cómo me es dulce tu amor, porque siento en el tuyo el eco nuestro,
nuestras fibras divinas, que elevando tu amor en el nuestro, corre, corre tan dulce en nuestro
amor al decirnos: ‘Quiero amaros cuanto y como me has amado; cuantas veces me habéis
dicho que me habéis amado quiero decirlo también yo’. Y es tanto nuestro agrado, porque
queremos que la criatura sea la repetidora de nuestro amor, que ensanchamos tanto el amor de
la criatura, de modo de sentir en todo nuestro amor el dulce sonido del amor de ella. Mucho
más que en todo lo que hemos hecho por las criaturas, el primer motor, el primer acto ha sido el
amor, y como nuestro amor habría sido como fuego sin luz sin nuestra Voluntad, y Ella habría
sido como luz sin calor sin nuestro amor, por eso lo que ha dado vida a nuestro amor ha sido el
Fiat. Así que lo que nos movió fue el amor, pero lo que dio y da vida a todo es nuestra Divina
Voluntad. Por esto quien quiere encontrar la verdadera vida debe venir en Ella, en la cual
encontrará la plenitud de nuestro amor, y el alma adquirirá las prerrogativas de nuestro amor,
que son: ‘Amor fecundo, amor que surge, amor que todo abraza, amor que todo mueve en
amor, amor insuperable y sin término, amor que todo ama y conquista.’ Por eso cuando te siento
correr de una cosa creada a otra para poner en ellas tu ‘te amo’, sobre cada uno de los actos de
persona para investirlos con tu ‘te amo’, Yo escucho el dulce sonido de tu amor en el nuestro y
te amo de más”.
(5) Después ha agregado con un acento ternísimo:
(6) “Hija mía, es tanto nuestro amor hacia las criaturas, que en cada acto que hace corre el
nuestro para amarla, y nuestro Querer para formar la vida de su acto. Así que en cada
pensamiento que forma en su mente es un acto de amor que le mandamos, y nuestra Voluntad
se presta a formar la vida de su pensamiento; en cada palabra que pronuncia, en cada latido de
su corazón, en cada paso que da, son tantos actos de amor nuestro que corren hacia ella, y
nuestro Fiat que se presta a formar la vida de su palabra, el latido de su corazón, el paso de sus
pies. Por eso la criatura está cubierta de nuestro amor, vive bajo la dulce tempestad de nuestro
amor, sobre de ella pende nuestro amor incesante que la ama tanto, y nuestro Fiat que corre en
modo rápido a darle la vida a cada uno de sus actos, aunque fuese el más pequeño. ¡Oh! si las
criaturas supiesen cuánto las amamos, cómo estamos inclinados hacia ellas para amarlas
siempre, siempre, que no dejamos escapar ni siquiera un pensamiento suyo en el cual no le
mandemos un amor nuestro especial y distinto, cómo nos amarían, y nuestro amor no quedaría
como aislado sin el amor de las criaturas. Nuestro amor desciende continuamente hacia las
criaturas, y su pequeño amor no se digna subir hacia su Creador, qué dolor hija mía, amar y no
ser amado, he aquí la causa por la que cuando encuentro una criatura que me ama, siento que
su amor armoniza con el mío, y conforme desciende mi amor hacia ella, así su amor sube hacia
Mí, yo la abundo tanto de gracias, de favores y de carismas divinos, de hacer maravillar a cielos
y tierra”.
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28-22
Agosto 15, 1930
Cómo la vida de la Soberana Reina fue formada en el Sol divino.
(1) Estaba pensando en mi Mamá Celestial en el momento cuando fue asunta al cielo, y
ofrecía mis pequeños actos hechos en el Fiat Divino para darle mis homenajes, mis alabanzas,
para su honor y gloria. Pero mientras esto hacía, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la gloria, la grandeza, la potencia de mi Mamá Celestial en nuestra patria es
insuperable, ¿sabes por qué? Su vida en la tierra fue hecha dentro de nuestro Sol divino, no
salió jamás de dentro de la habitación de su Creador, no conoció otra cosa que nuestra sola