fruto deseado su alimento; los campos están velados de paja, ¿quién toma el bien que aquella
paja esconde? Quien los despoja de aquella paja tiene el bien de tomar el grano para formar el
pan, para hacer de él su alimento cotidiano. En suma, todas las cosas tienen acá abajo el velo
que las cubre, para dar al hombre el trabajo y la voluntad, el amor de poseerlas y gustarlas.
Ahora, mis verdades superan en gran medida a las cosas naturales y se presentan a la criatura
como nobles reinas veladas en acto de darse a ellas, pero quieren su trabajo, quieren que
acerquen los pasos de su voluntad a ellas para conocerlas, poseerlas y amarlas, condiciones
necesarias para romper el velo que las esconden, una vez roto el velo, con su luz se hacen
camino por ellas mismas, dándose en posesión de quien las ha buscado. Ésta es la razón por
la que quien lee las verdades sobre mi Divina Voluntad y hacen ver que no comprenden lo que
leen, es más, a veces se confunden, es porque falta la verdadera voluntad de quererlas conocer,
se puede decir que falta el trabajo para conocerlas, y sin trabajo no se adquiere nada, ni merecen
tanto bien, y Yo con justicia les niego lo que abundantemente doy a los humildes y que suspiran
el gran bien de la luz de mis verdades.
(4) Hija mía, cuántas verdades mías sofocadas por quien no ama conocerlas y no quiere hacer
su pequeño trabajo para poseerlas, siento que quisieran, si pudieran, ahogarme a Mí mismo, y
Yo en mi dolor estoy obligado a repetir lo que dije en mi Evangelio, y lo hago con los hechos,
que quito a quien no tiene o tiene alguna pequeña cosa de mis bienes, y lo dejo en la escuálida
miseria, porque éstos, no queriéndolos y no amándolos, los tendrán sin estimarlos y sin fruto, y
daré más abundantemente a aquellos que tienen, porque éstos los tendrán como preciosos
tesoros, que los harán fructificar siempre más”.
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28-21
Agosto 12, 1930
El desánimo duplica el peso de las penas. En qué modo
nos visita Jesús. El primer motor en Dios es el amor,
y la Divina Voluntad la vida.
(1) Estoy bajo el imperio del Fiat Divino que es el único que conoce mis llagas profundas que
va siempre exacerbando y multiplicando en mi pobre alma, pero toda mi esperanza es que reine
en ella sólo el Querer Divino en las circunstancias dolorosas de mi existencia acá abajo, y que
apresuren mi partida a la patria celestial. Mientras me encontraba bajo la prensa de penas
amarguísimas, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, no te abatas, porque el abatimiento llama al desánimo, el cual duplica el peso
de las penas, tanto, que la pobre criatura, con este peso duplicado apenas puede arrastrarse en
el camino que debe recorrer, mientras que mi Querer quiere que no te arrastres, sino que vueles
en su luz interminable. Y además, el dolor soy Yo, en el cual hago mis pequeñas visitas, el velo
es el dolor, pero dentro está mi persona, que escondida dentro del velo del dolor visita a la
criatura; la necesidad soy Yo que escondido en ellas hago las más bellas visitas para hacerme
ayuda de las necesidades que dispongo. No es con el sólo hacerme ver que visito a las criaturas,
sino en tantos modos que se puede decir que en cada encuentro, en cada circunstancia, en
cada cosa que le sucede, grande o pequeña, es una visita que me dispongo a hacerle para darle
lo que necesita. Para quien vive en mi Querer Divino, siendo mi presencia permanente en ella,
no sólo la visito, sino le voy ensanchando los confines de mi Querer”.
(3) Después continuaba mis actos en el Fiat Supremo, para poder seguir con mis actos de
amor el amor incesante e interminable de mi Creador, y mi dulce Jesús me ha dicho:
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