(3) Ahora, tú debes saber que cada vez que la criatura llama a mi Querer como vida obrante
en ella, y se arroja para permanecer sumergida en Él, es tanta nuestra satisfacción, que todo
nuestro Ser concurre y ponemos tal valor por cuanto valor contiene nuestro Ser Divino; mucho
más que nuestro Fiat Divino tiene su primer acto de vida en el acto de la criatura, ella no ha sido
mas que concurrente, así que como acto nuestro ponemos en él todo el peso de nuestra Vida
Divina. Mira entonces qué significa hacer un acto en nuestra Voluntad, qué significa
multiplicarlos y la gran pérdida de quien no obra en Ella”.
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28-20
Agosto 2, 1930
Todas las cosas creadas están veladas, sólo en el cielo
todo está develado. Condiciones necesarias y trabajo
que se requiere para conocer las verdades.
(1) Estaba pensando en las tantas verdades que el bendito Jesús me había dicho sobre la
Divina Voluntad, y que sólo por obedecer había escrito en el papel, y que algunos, leyéndolas,
no sólo no quedan raptados por estas verdades, sino me parece que las tienen como verdades
que no vale la pena poner atención en ellas; yo me sentía en pena por eso, porque mientras a
mí me parecen tantos soles, uno más bello que el otro, capaces de poder iluminar a todo el
mundo, para algunos al contrario, parece que no tienen virtud ni siquiera de calentarlo y darle
un poquito de luz. Mientras esto pensaba, mi amable Jesús todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, todas las cosas acá abajo, tanto en el orden sobrenatural como en el orden
natural, todas están veladas, sólo en el cielo están develadas, porque en la Patria Celestial no
existen velos, sino que las cosas se ven como son en sí mismas, así que allá arriba no debe
trabajar la inteligencia para comprenderlas, porque por sí mismas se muestran como son, y si
algún trabajo hay que hacer en la bienaventurada morada, si es que se puede llamar trabajo, es
el de gozar y felicitarse en las cosas que sin velos ve; en cambio acá abajo no es así, como la
naturaleza humana es espíritu y cuerpo, el velo del cuerpo impide al alma el ver mis verdades,
los sacramentos y todas las otras cosas están veladas. Yo mismo, Verbo del Padre, tenía el velo
de mi Humanidad, todas mis palabras, mi Evangelio bajo formas de ejemplos y de semejanzas,
y sólo me comprendía quien se acercaba a escucharme con la fe en el corazón, con la humildad,
y con el querer conocer las verdades que Yo les manifestaba para ponerlas en práctica;
haciendo esto rompían los velos que escondían mis verdades y encontraban el bien que había
en ellas. Con la fe, con la humildad y con el querer conocer mis verdades, era un trabajo que
hacían, y con este trabajo rompían el velo y encontraban mis verdades como son en sí mismas,
y por eso quedaban atados a Mí y con el bien que contenían mis verdades. Otros que no hacían
este trabajo, tocaban el velo de mis verdades, no el fruto que había dentro, por eso quedaban
en ayunas, de ellas no entendían nada y dándome la espalda se alejaban de Mí.
(3) Así son mis verdades que Yo con tanto amor te he manifestado sobre mi Divina Voluntad;
para hacer que resplandezcan como soles develados, cuales son, deben hacer su trabajo, el
camino para tocarlas, que es la fe, deben desear quererlas conocer, rogar y humillar su
inteligencia para abrirla, para hacer entrar en ellos el bien y la vida de mis verdades; si esto
hacen romperán el velo y las encontrarán más que refulgente sol, de otra manera quedarán
ciegos, y Yo les repetiré el dicho del Evangelio: ‘Tenéis ojos y no miráis, oídos y no escucháis,
lengua y sois mudos’. Mira, también en el orden natural todas las cosas están veladas, las frutas
tienen el velo de la cáscara; ¿quién tiene el bien de comerlas? Quien hace el trabajo de
acercarse al árbol, de cogerlo, de quitar la cáscara que esconde el fruto, éste gusta y hace del
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