(4) “Hija mía, un solo acto no forma vida, ni obras completas en las criaturas, la misma
Divinidad en la Creación quiso hacer la repetición de su Fiat por seis veces para formar toda la
máquina del universo; podíamos con un solo Fiat hacer todas las cosas creadas, pero no, nos
agradó el repetirlo para tomar placer al ver salir de Nosotros, con nuestra fuerza creadora, ahora
el cielo azul, ahora el sol, y así todas las otras cosas creadas por Nosotros, y el último Fiat fue
repetido sobre del hombre como cumplimiento de toda la obra de la Creación. Y si bien nuestro
Fiat no agregó otro Fiat para crear otras cosas, pero hace siempre su repetición, para mantener
y conservar como en su aliento del Fiat todas las cosas en acto, como si las acabase de crear.
Y ¡oh! cómo es necesaria la repetición, con el repetir crece el amor, se duplica el gozo, se aprecia
de más lo que se repite, y se siente la vida del acto que se repite. Ahora, con el continuar tus
actos en mi Divina Voluntad, vienes a formar la Vida de mi Divina Voluntad en ti, con repetirlos
la haces crecer y la alimentas. ¿Crees tú que con haberlos repetido alguna vez habrías podido
formar su Vida en ti? No hija mía, a lo más habrías podido sentir su aire balsámico, su fuerza,
su luz, pero no formar su Vida; se necesitan los actos que no cesan jamás para poder decir:
‘Poseo la Vida del Fiat’. ¿No sucede lo mismo a la vida natural? No se da una sola vez el
alimento, el agua, y se ponen aparte sin darlos nunca más, sino que se dan cada día; si se
quiere conservar la vida es necesario alimentarla, de otra manera por sí misma se apaga. Por
eso continúa tus actos en mi Fiat si no quieres que su Vida se apague y no tenga su cumplimiento
en ti”.
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28-19
Julio 24, 1930
La Divina Voluntad está en continua actitud en el Ser Divino.
Prodigio de cuando obra en la criatura. Agrado de Dios.
(1) Mi pobre corazón se encuentra entre dos potencias insuperables, el Fiat Divino y el dolor
de la privación de mi dulce Jesús, potentes ambas sobre mi pobre corazón, porque mientras
siento toda la amargura de estar privada de Aquél que formaba toda la felicidad de mi pobre
existencia, y que ahora faltándome se me ha convertido en intensa amargura, el Querer Divino
dominándome me absorbe en su Divina Voluntad para transmutarla en Ella. Ahora, mientras
me encontraba bajo opresiones tremendas, mi dulce Jesús dándome una sorpresa me ha dicho:
(2) “Hija mía, ánimo, no temas, estoy aquí contigo, y la señal es que sientes en ti la Vida de
mi Fiat, Yo soy inseparable de Él. Tú debes saber que nuestra Voluntad está en continua actitud
en nuestro Ser Divino, su movimiento no cesa jamás, sus obras están siempre en acto, por eso
está siempre en actividad. Pero las sorpresas maravillosas que suceden cuando la criatura entra
en nuestra Voluntad son encantadoras y prodigiosas; en cuanto ella entra nuestro Querer se
encierra en la criatura, y mientras se encierra hasta llenarla toda, no pudiendo ella abrazarla
toda ni encerrarla toda dentro de sí, desborda fuera de sí, llenando cielo y tierra, en modo que
se ve que la pequeñez de la criatura encierra una Voluntad Divina, la cual mantiene en ella su
movimiento incesante y sus obras en operación; no hay cosa más santa, más grande, más bella,
más prodigiosa, que el obrar de mi Querer en la pequeñez de la criatura. Mientras obra, como
ella no puede ni encerrarla ni abrazarla toda porque es finita, por eso no tiene capacidad de
encerrar lo inmenso y lo infinito, pero toma cuanto más puede contener, hasta desbordar fuera,
y mientras desborda, se ve la criatura bajo una lluvia de luz y de varias e insólitas bellezas dentro
y fuera, que nuestro Ser Divino por ello toma tanto deleite que nos sentimos raptar, porque
vemos a la pequeñez humana, en virtud de nuestro Fiat que la llena, transformada en las
bellezas de nuestras cualidades divinas, las cuales tienen tal fuerza que nos raptan y nos hacen
gozar en la criatura nuestras puras alegrías y nuestras felicidades indecibles.