de los siglos, y a veces aun las almas buenas han retrocedido en el camino de las virtudes por
causa de la desconfianza, y Yo para quitar este entorpecimiento que produce el espectro de la
desconfianza, he querido mostrarme contigo todo amor, y a lo familiar más que padre e hija,
para volver a llamar no sólo a ti, sino a todos los demás a vivir como hijos, como arrullados en
mis brazos, y Yo he gustado, y también tú, cómo es bello tener a la criatura toda amor y toda
confianza Conmigo. Yo puedo dar lo que quiero, y ella no tiene ningún temor de no recibir lo
que quiere, así que puesta en orden la verdadera confianza entre la criatura y Yo, viene quitado
el mayor obstáculo para hacer reinar mi Divina Voluntad en sus almas. Entonces hija mía, Yo
sé hacia dónde tienden mis miras, y a qué deben servir, sé lo que hago de grande y bello cuando
elijo a una criatura, y ¿ellos qué saben? Y además, siempre tienen algo que decir sobre mi
obrar, mi breve vida acá abajo no fue perdonada cuando mi Santísima Humanidad estaba en
medio a ellos y Yo era todo amor para ellos, no obstante si me acercaba demasiado a los
pecadores tenían qué decir, decían que no era decoroso para Mí tratar con ellos, y Yo los dejaba
decir, y sin dar importancia a su hablar hacía mis actos, me acercaba más a los pecadores, los
amaba de más para atraerlos a amarme; si hacía milagros tenían qué decir, pues como me
creían hijo de San José decían que no podía salir de un artesano el Mesías prometido, e iban
suscitando dudas sobre mi Divina Persona, tanto de formar nubes en torno al Sol de mi
Humanidad, y Yo suscitaba los vientos para desembarazarme de las nubes y reaparecía más
refulgente en medio a ellos para cumplir la finalidad de mi venida a la tierra, la cual era la
Redención. Por eso no te maraville el que hayan encontrado qué decir sobre el modo como me
he comportado contigo, y si bien han formado nubes en torno al modo de obrar que he usado
contigo, pero Yo suscitaré mis vientos para desembarazarme de estas nubes, y si aman la
verdad conocerán que el modo como me he comportado contigo, a pesar de que no lo he usado
con otras almas, era necesario para nuestro amor, porque debía servir a nuestra misma Voluntad
para hacerla conocer y hacerla reinar”.
(3) Después ha agregado con un acento más tierno:
(4) “Hija mía, pobrecitos, no están habituados a caminar en los campos de la luz de mi Divina
Voluntad, por eso no es maravilla que su inteligencia haya quedado como deslumbrada, pero si
se habitúan a mirar la luz verán claro que sólo mi amor podía llegar a tanto; y como amo tanto
que se conozca mi Divina Voluntad para hacerla reinar, he querido ser exuberante en el exceso
de mi amor que contenía en mi corazón. Es más, todo lo que he hecho contigo se pueden llamar
preludios de lo que haré a aquellos que se harán dominar por mi Fiat. Pero te digo que así como
todos aquellos que tuvieron qué decir sobre mi Humanidad estando en la tierra, y que no se
rindieron a creer ante la santidad de mis obras, quedaron en ayunas del bien que Yo vine a traer
a todos, y quedaron fuera de mis obras, así será de aquellos que dicen del cómo, del modo de
lo que he dicho, si no se rinden, también ellos quedarán en ayunas y fuera del bien que con
tanto amor quería traer a todos”.
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28-15
Junio 18, 1930
Todas las cosas creadas llaman a la criatura a cumplir
la Divina Voluntad. Dios al crear al hombre lo
ponía dentro de sus recintos divinos.
(1) Mi abandono en el Fiat continúa, y mientras mi pobre mente seguía la Creación para hacer
compañía a los actos que la Divina Voluntad hace en Ella, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cada cosa creada llama a la criatura a hacer la Divina Voluntad; son sin voz y
hablan, pero hablan según el acto que el Querer Divino desarrolla en ellas, porque cada cosa
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