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Junio 2, 1930
La Divina Voluntad es paz y seguridad. Dudas y temores. Sólo
Jesús es autor de las leyes. Necesidad de las venidas de Jesús.
La desconfianza, el acto débil de nuestros siglos.
(1) Me sentía oprimida por las privaciones de mi dulce Jesús. ¡Oh Dios, qué pena! Es pena
sin misericordia, sin alivio, sin apoyo, faltando Jesús falta todo, por eso se siente que falta la
Vida de quien puede dar vida; es pena que convierte a todo el pobre ser humano en voces que
llaman a Aquél que puede darle la vida; es pena de luz que revela con más claridad quien es
Jesús. Pero mientras nadaba en el duro dolor de su privación, otro dolor se agrega, que me
martillaba mi pobre inteligencia, me habían dicho que se dudaba de mis escritos porque se
encontraba en ellos que Jesús me había besado, abrazado, y casi diariamente había venido a
mí. Mi pobre mente no soportaba y disparatando decía: “Mira Amor mío qué significa el no
hacerte ver y no darte a conocer a todos, si lo hicieras ellos caerían en la red de no poder estar
sin Ti y te harían caer a Ti para no poder estar sin ellos”. Yo me sentía torturada por las dudas,
por temores que no es necesario poner sobre el papel. Y mi dulce Jesús teniendo compasión
de mí, todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, tranquilízate, tranquilízate, tú sabes que jamás he tolerado en ti dudas y temores,
porque son harapos viejos de la voluntad humana; mi Fiat Divino, donde Él reina no admite estas
miserias, porque por su naturaleza es paz y seguridad, y así vuelve al alma que se hace dominar
por su luz. Por eso Yo no quiero nada más de ti, sino que tu respiro, tu latido, todo tu ser, no
sea otra cosa que Voluntad mía y amor. El amor y la Divina Voluntad unidos juntos forman el
más grande ofrecimiento, el más bello homenaje que la criatura puede hacer a su Creador, el
acto que más se asemeja a nuestro acto. Por eso estémonos en nuestro puesto de amarnos
siempre y de no interrumpir jamás nuestro amor. Una Voluntad Divina siempre cumplida y un
amor nunca interrumpido, es la cosa más grande que se puede encontrar en el cielo y en la
tierra, y esto es sólo de nuestro Ser Divino y de quien se da en poder de nuestro Querer. Además
hija mía, ¿por qué ¿por qué te afliges tanto por lo que han dicho? Yo soy el autor de las leyes
y ninguno me puede someter a ninguna ley, y por eso hago lo que quiero y lo que más me
agrada. El disponer de las almas, el cumplir en quién un designio mío, en quién algún otro, es
derecho que he reservado para Mí solo, y además, ¿qué es más, el recibirme Sacramentado
cada día, entrar en su boca, descender en el estomago y aun en personas llenas de pasiones
para comunicar mi Vida, mi sangre para mezclarla con la sangre de ellos, o dar un beso, un
abrazo a quien me ama y vive sólo para Mí? ¡Oh! cómo es verdad que la vista humana es corta,
y hacen grandes las cosas pequeñas, y las cosas grandes las hacen pequeñas por la sola razón
de que no son comunes a todos. Además de esto, todo lo que ha pasado entre Yo y tú, tantas
intimidades, tantos excesos de mi amor, mis repetidas venidas, lo requería el decoro de mi
Divina Voluntad que debía hacer conocer por medio tuyo. Si Yo no hubiera venido
frecuentemente, ¿cómo podía decirte tantas cosas acerca de mi Divina Voluntad? Si no hubiera
hecho en tu corazón mi sede, como mi templo vivo, no habrían sido tan continuas mis lecciones,
por eso deberían comprender que todo lo que he hecho a tu alma debía servir a mi Divina
Voluntad, la cual todo merece, y el oír mis tantas condescendencias amorosas debía servir para
hacer comprender cuánto amo a la criatura, y cuánto puedo amarla, para elevar a la criatura a
mi puro amor y a la plena confianza que debe tener hacia quien tanto la ama, porque si entre la
criatura y Yo no hay plena confianza, no se pueden elevar a vivir en mi Divina Voluntad. La
desconfianza siempre pone obstáculo a la unión entre Creador y criatura, es la que le impide el
vuelo hacia quien tanto la ama, la hace vivir a ras de tierra, y a pesar de que no caiga, le hace
sentir a lo vivo sus pasiones. Mucho más que la desconfianza ha sido el acto débil en el curso