mi Divina Voluntad, es si siente en sí la felicidad, porque Ella es por naturaleza feliz, y no puede
dar a quien vive en Ella la infelicidad, porque no la posee, y no puede ni quiere cambiar
naturaleza. Por eso quien vive en mi Fiat siente en sí la virtud felicitante, y en todo lo que hace
siente correr una vena de felicidad, la cual vuelve ligero cualquier acto, cualquier pena y
sacrificio; esta felicidad lleva consigo el vaciamiento de todos los males y llena a la criatura de
fuerza invencible, de modo que con toda verdad puede decir: ‘Todo puedo, a todo puedo llegar,
porque me siento transmutada en la Divina Voluntad que ha desterrado de mí las debilidades,
las miserias, las pasiones; mi misma voluntad felicitada por la suya quiere beber a grandes
sorbos su felicidad divina, y no quiere saber nada más que de vivir de Voluntad Divina’. La
infelicidad, las amarguras, las debilidades, las pasiones, no entran en mi Voluntad, están fuera
de Ella; su aire balsámico endulza y fortifica todo, y por cuanto más el alma vive en Ella y repite
sus actos en mi Querer Divino, tantos más grados de felicidad, de santidad, de fuerza y belleza
divina adquiere, y también en las mismas cosas creadas siente la felicidad que le llevan de su
Creador. Mi Divina Voluntad quiere hacer sentir la naturaleza de su felicidad a la criatura que
vive en Ella, y por eso le da la felicidad en la luz del sol, en el aire que respira, en el agua que
bebe, en el alimento que come, en la flor que la recrea, en suma, en todo hace sentir que no
sabe dar más que felicidad a la criatura, por eso el cielo no está lejano de ella, sino dentro de
ella, porque en cualquier cosa la quiere volver feliz”.
(3) Por eso continuaba mi giro en la Creación para seguir al Fiat Divino en todas las cosas
creadas, y dondequiera buscaba poner mi acostumbrado ‘te amo’ para corresponderlo por todo
su amor esparcido en todo el universo. Pero mi mente quería interrumpir mi carrera de mi ‘te
amo’ continuo con decirme: ¿Pero existe en mí la vida de este ‘te amo’ que voy siempre
repitiendo? Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús estrechándome a Sí me ha dicho:
(4) “Hija mía, has olvidado que un ‘te amo’ en mi Divina Voluntad tiene la virtud de que dicho
una vez no termina jamás de decir ‘te amo’; el ‘te amo’ en mi Divina Voluntad es vida, y como
vida no puede cesar de vivir, debe tener su acto continuo. Mi Fiat no sabe hacer actos finitos, y
todo lo que la criatura hace en Él adquiere vida continua, y así como a la vida le es necesario el
respiro, el latido, el movimiento continuo para vivir, así los actos hechos en mi Voluntad Divina,
teniendo su principio en Ella, se cambian en vida, y como vida adquieren la continuación del
mismo acto, sin cesar jamás. Por tanto tu ‘te amo’ no es otra cosa que la continuación de tu
primer ‘te amo’; él, como vida quiere el alimento para crecer, el respiro, el latido, el movimiento
para vivir, y con el repetir tu ‘te amo’ siente el latido, el respiro, el movimiento, y crece en la
plenitud del amor, y sirve para multiplicar tantas vidas de amor por cuantos ‘te amo’ tú dices. ¡Si
tú supieras cómo es bello el ver tantas vidas de amor esparcidas en toda la Creación por cuantos
‘te amo’ dices! Por eso un ‘te amo’ llama y reclama con insistencia al otro ‘te amo’. He aquí el
por qué tú sientes una necesidad de amor de seguir la carrera del tu ‘te amo’ ; el verdadero bien
jamás queda aislado, mucho más en mi Divina Voluntad que siendo Vida que no tiene principio
ni fin, todo lo que en Ella se hace no está sujeto ni a terminar ni a ser interrumpido. Entonces
un ‘te amo’ sirve para mantener y llamar a vida otro ‘te amo’, son pasos de vida de amor que la
criatura hace en mi mismo Querer. Por eso no te detengas y sigue la carrera de tu ‘te amo’ para
Quien tanto te ha amado”.
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1704 sig