a hacerte conocer cosas nuevas y a darte una leccioncita de más de todo lo que nos pertenece,
y te dispone a ti a escucharla y a recibir nuestros dones”.
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28-5
Marzo 12, 1930
Dios no toma en cuenta el tiempo, sino los actos que hacemos.
Ejemplo de Noé. El bien que posee un sacrificio prolijo y
continuo. Cada acto de criatura posee su germen distinto.
(1) Mi vuelo en el Fiat Divino continúa, mi pobre mente no sabe estar sin girar en sus actos
innumerables, siento que una fuerza suprema me la tiene como fijada en las obras de mi
Creador, y ella gira y vuelve a girar siempre, sin cansarse jamás, y ¡oh! cuántas bellas sorpresas
encuentra, ahora en la Creación, ahora en la Redención, y en las que me sorprenden el bendito
Jesús se hace narrador, y esto no es otra cosa que una invención más grande de su amor.
Después, mientras giraba en el Edén y en los tiempos antes de su venida a la tierra, pensaba
entre mí: “¿Y por qué Jesús tardó tanto tiempo para venir a redimir al género humano?” Y
Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, nuestra sabiduría infinita cuando debe dar un bien a la criatura, no cuenta el
tiempo, sino los actos de las criaturas, porque ante la Divinidad no existen días y años, sino sólo
un día perenne, y por eso no medimos el tiempo, sino que vienen contados por Nosotros los
actos que han hecho. Así que en aquel tiempo que a ti te parece tan largo, no habían sido
hechos los actos queridos por Nosotros para venir a redimir al hombre, y sólo los actos
determinan hacer venir el bien, y no el tiempo. Mucho más que obligaban a nuestra Justicia a
exterminarlos de la faz de la tierra, como sucedió en el diluvio, que sólo Noé mereció, con el
obedecer a nuestra Voluntad y con la prolijidad de su largo sacrificio de fabricar el arca, el
salvarse con su familia y encontrar en sus actos la continuación de la nueva generación en la
cual debía venir el prometido Mesías. Un sacrificio prolijo y continuo posee tal atractivo y fuerza
raptora sobre el Ente Supremo, que lo hacen decretar dar bienes grandes y continuación de vida
al género humano. Si Noé no hubiese obedecido y no se hubiese sacrificado en cumplir un
trabajo tan largo, habría sido arrollado también él en el diluvio, y no salvándose a sí mismo, el
mundo, la nueva generación habría terminado. Mira qué significa un sacrificio prolijo y continuo,
es tan grande que pone a salvo a sí mismo y hace surgir la vida nueva en los demás, y el bien
que hemos establecido dar. He aquí el por qué para el reino de mi Divina Voluntad he querido
tu largo y continuo sacrificio de tantos años de cama. Tu largo sacrificio te ponía a ti a salvo,
más que arca en el reino de mi Divina Voluntad, e inclina a mi bondad a dar un bien tan grande,
como es el de hacerla reinar en medio a las criaturas”.
(3) Después de esto continuaba mi giro en el Fiat Divino para llevar todos los actos de las
criaturas en homenaje a mi Creador, y pensaba entre mí: “Si llego a recoger todo lo que ellas
han hecho y encerrar todo en el Querer Divino, ¿no se cambiarán en actos de Divina Voluntad?”
y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, todos los actos de las criaturas, cada uno de ellos posee su germen según como
ha sido hecho, si no ha sido hecho en mi Fiat Divino no posee su germen, por lo tanto no podrá
jamás ser acto de mi Voluntad, porque en el acto de hacerlo faltaba su germen de luz, que tiene
la virtud de cambiarlo en sol, que pone su germen de luz como acto primero en el acto de la
criatura. En los actos de las criaturas sucede como si una persona tiene la semilla de flores,
sembrándola tendrá flores, y si siembra la semilla de frutos, tendrá frutos, y ni la semilla de flores
dará frutos, ni la de los frutos dará flores, sino que cada una dará según la naturaleza de su