hace nacer el principio de la Vida de mi Divina Voluntad en la criatura; los conocimientos, cada
uno de los cuales será como sorbos de vida, que formarán en la criatura la maduración de esta
Vida Divina; por eso te he dicho tantas cosas sobre mi Fiat Divino, cada conocimiento llevará,
quién el germen, quién el nacimiento, quién el alimento, quién el respiro, quién el aire, quién la
luz y el calor para madurar la Vida de mi Querer en las almas. Cada conocimiento contiene un
grado de más de maduración, por eso, por cuanto más busquen conocer lo que he manifestado
sobre mi Fiat Divino, más se sentirán madurados. Mis conocimientos sobre Él moldearán las
almas, y con su toque apagarán los males del querer humano; estos conocimientos harán de
madre piadosa, que a cualquier costo quiere sanar a su hijo y verlo sano y bello. Si supieras
qué significa un conocimiento sobre mi Divina Voluntad, ellos contienen la ciencia de formar la
Vida de Ella, la ciencia para formar el pueblo de su reino. Mira, también en el orden natural
sucede así, quien quiere hacerse maestro es necesario que conozca lo que concierne a las
ciencias, y si no se quiere aplicar a conocer las ciencias, jamás estará maduro para ser maestro,
y según los grados de las ciencias que ha estudiado, poseerá más o menos los grados de
instrucción: si pocas ciencias, podrá ser maestro elemental, y si ha estudiado muchas ciencias,
podrá ser profesor de escuelas superiores. Así que según se conoce, tanto en las artes como
en las ciencias, tanto más son maduros en aquel bien que conocen, y son capaces de hacer
madurar en los demás el bien, las ciencias, las artes que poseen. Ahora, con el haberte dicho
tantos conocimientos sobre mi Divina Voluntad, no ha sido para darte una bella noticia, no, no,
ha sido para formar la ciencia de Ella primero en ti, y después en medio a las criaturas, a fin de
que conocida esta ciencia divina y toda de cielo, pueda hacer madurar la Vida de mi Fiat Divino
y formar su reino”.
(3) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y ahora me detenía en un
punto, y ahora en algún otro de lo que había hecho y padecido mi amado Jesús, y Él, como
herido por sus mismos actos que yo le ponía alrededor con decirle: “Amor mío, mi te amo corre
en el tuyo; mira oh Jesús, cuánto nos has amado, sin embargo te falta otra cosa por hacer, no
has hecho todo, te falta darnos el gran don de tu Fiat Divino como vida en medio a las criaturas,
a fin de que reine y forme su pueblo; pronto, oh Jesús, ¿qué esperas? Tus mismas obras, tus
penas, reclaman el Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra”. Pero mientras esto pensaba,
mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(4) “Hija mía, cuando un alma recuerda lo que Yo hice y sufrí en el curso de mi Vida acá abajo,
me siento renovar mi amor, por lo cual se inflama y desborda, y el mar de mi amor forma olas
altísimas para verterse en modo duplicado sobre las criaturas. Si tú supieras con cuanto amor
te espero cuando giras en mi Querer Divino en cada uno de mis actos, porque en Él todo lo que
Yo hice y sufrí, está todo en acto como si realmente lo estuviese haciendo, y Yo con todo amor
te espero para decirte: ‘Mira hija, esto lo hice para ti, lo sufrí por ti, ven a reconocer las
propiedades de tu Jesús, que son también tuyas’. Mi corazón sufriría si la pequeña hija de mi
Querer Divino no reconociera todos mis bienes; tener ocultos nuestros bienes a quien vive en
nuestro Fiat Divino, sería no tenerla como hija, o bien, no tener con ella nuestra plena confianza,
lo que no puede ser, porque nuestra Voluntad nos la unifica tanto, que lo que es nuestro es suyo.
Así que para Nosotros sería más bien una pena, y nos encontraríamos en las condiciones de un
padre riquísimo que posee muchas propiedades, y los hijos no saben que el padre posee tantos
bienes, por lo que no conociéndolos se habitúan a vivir como pobres, a tener modos rústicos, ni
se preocupan de vestir noblemente; ¿no sería un dolor para el padre que tiene ocultas sus
propiedades a estos hijos? Mientras que con hacerlas conocer cambiarían hábitos en el vivir,
vestir, y usarían modos nobles según su condición. Si dolor sería para un padre terreno, mucho
más para tu Jesús, que es Padre Celestial. Conforme te hago conocer lo que he hecho y
padecido, y los bienes que posee mi Querer Divino, así mi amor crece hacia ti, y tu amor crece
siempre más hacia Mí, y mi corazón se alegra al ver a la pequeña hija nuestra rica de nuestros
mismos bienes. Por eso tu girar en mi Querer Divino es un desahogo de mi amor, y me dispone
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