que con un solo acto es vida de todos los actos. Y sólo quien vive en mi Fiat, abrazando todo
junto con Él, toma como en un puño todo, y encerrando todo en aquel Querer en el cual vive,
sube a nuestra unidad para traernos todo, y darnos los verdaderos homenajes de todos los
efectos de nuestro único acto. He aquí por qué el girar en nuestra Voluntad Divina no sólo
recoge todo, sino comunica tu acto a todas las cosas creadas, de modo que todo el cielo se
pone en actitud de adoración junto con tus adoraciones, el sol en actitud de amarnos junto con
tu amor, el viento a glorificarnos junto contigo, en suma, todas las cosas creadas, sintiendo en
mi Voluntad de la cual están todas investidas, tu acto que haces en Ella, todas se ponen en
actitud de amarnos, de adorarnos, darnos gloria y agradecimientos, de modo que sentimos que
en nuestro Fiat Divino la criatura nos da la plenitud del amor, la totalidad de la adoración, la
gloria completa. Por eso sigue tu vuelo en mi Querer Divino y no te ocupes de otra cosa, porque
en Él tienes mucho qué hacer”.
(5) Entonces yo he quedado pensativa acerca de la unidad del Querer Divino, y mi dulce Jesús
ha agregado:
(6) “Hija mía, ¿sabes tú qué significa unidad de Voluntad Divina? Significa que de dentro de
esta única Voluntad, no hay cosa de bello, de bueno y de santo que no salga de Ella. Esta
nuestra única Voluntad Divina, una es su unidad, uno es su acto, pero mientras es una se
extiende por todas partes la Voluntad, la unidad y el acto; y como se extiende dondequiera,
como dentro de un solo aliento hace todo, abraza todo y da vida a todo. Entonces, quien vive
en nuestro Querer se funde en nuestra unidad, y todo lo que hace no sale fuera de Nosotros,
sino queda dentro de Nosotros. En cambio quien vive fuera de Ella, sentimos el dolor del
desgarro que hace de sus actos de dentro de nuestra Voluntad, y mientras los arranca no nos
los regresa, porque nuestra Voluntad Divina no es una con la suya. Por eso la gran diferencia
de quien vive fuera de nuestro Fiat, todos sus actos son actos divididos y arrancados, no
fundidos juntos, por lo tanto no tendrá el bien de sentir en sí la plenitud de la luz, de la felicidad
y de todos los bienes, sino que todo será miseria, debilidad y escasez de luz”.
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28-4
Marzo 9, 1930
Los conocimientos sobre la Divina Voluntad contienen
la ciencia de formar su Vida y el pueblo de su reino. Al
solo recuerdo de lo que Jesús hizo y padeció, su amor se
renueva, se inflama y desborda fuera para bien de las criaturas.
(1) Mi abandono en el Fiat continúa, me siento estrechada entre sus brazos de luz, y tan
fuertemente que no me es dado el separarme ni siquiera un poquito, y mucho menos yo quiero
hacerlo, me cuidaría muy bien de separarme de su seno de luz; me parece que sea un acuerdo
entre el Querer Divino y yo, que ambos no nos podemos separar. ¡Oh Querer Santo, cómo eres
amable y potente! Con tu amabilidad me atraes, me raptas, me fascinas, y yo extática no sabría
cómo hacer para no estar fija en Ti, y con tu potencia te mantienes firme sobre mi pequeñez, te
viertes a torrentes, de modo que he perdido el camino para salir de tu luz interminable, pero feliz
pérdida. ¡Oh Fiat adorable, haz perder a todos el camino, a fin de que no conozcan otro camino
que aquél que conduce a tu Divina Voluntad! ¿Pero cómo podrán hacer las criaturas para
conocer un bien tan grande? Mientras esto pensaba, mi dulce Jesús haciéndose oír en mi
interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, los conocimientos sobre mi Querer Divino son caminos que pueden conducir a
las criaturas a los brazos de luz de mi Fiat Divino. Los conocimientos son semillas, y esta semilla