concede un acto de tu voluntad humana, así que lo humano no tiene crecimiento y tú te sientes
siempre pequeña, y esto es porque mi Querer quiere formar su Vida en tu pequeñez, y cuando
crece su Vida Divina, la vida humana no tiene razón de crecer; por eso te debes contentar con
quedar siempre pequeña”.
(5) Después seguía mi abandono en el Santo Querer, y mi dulce Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, quien vive en mi Fiat Divino vive en Dios, por eso posee y puede dar los bienes
que posee. El Ser Divino la circunda por todas partes, de modo que no ve, no oye, no toca otra
cosa que Dios, en Él se hace feliz, sólo a Él comprende y conoce, todo le desaparece y sólo le
queda el recuerdo de que mientras se encuentra en su Dios, es viadora aún, y como viadora
debe abogar por sus hermanos, porque encontrándose en condición de dar los bienes que
posee, debe dar según las disposiciones de las criaturas. No recuerdas tú, años atrás cuando
te hacía ver que te ponía en mi corazón y todo te desaparecía, y tú te lo gozabas y no querías
salir más, y Yo para hacerte recordar que eres viadora te sacaba a la puerta de mi corazón, si
bien entre mis brazos para hacerte ver los males del genero humano a fin de que tú abogaras
por ellos, y tú te disgustabas Conmigo porque no querías salir de mi corazón. Era el principio
del vivir en mi Querer Divino que tú sentías en mi corazón, exento de cualquier peligro, libre de
todos los males, porque Dios mismo se pone en torno a la feliz criatura para tenerla defendida
de todo y de todos. En cambio para quien hace mi Voluntad Divina y no vive en Ella, se
encuentra en condición de poder recibir pero no de dar, y como vive fuera de Dios, no en Dios,
ve la tierra, siente las pasiones que la ponen en peligro continuo y le dan una fiebre intermitente,
por la que ahora se sienten sanos, ahora enfermos, ahora quieren hacer el bien, y ahora se
cansan, se aburren, se fastidian, y dejan el bien. Son propiamente como aquellos que no tienen
una casa dónde estar al seguro, sino que viven en medio de la calle, expuestos al frío, a la lluvia,
al sol ardiente, a los peligros, y viven de limosna. Justa pena de quien podía vivir en Dios, y en
cambio se contenta con vivir fuera de Dios”.
+ + + +
27-29
Enero 16, 1930
Cómo en la Creación, Redención y reino de la Divina Voluntad, la parte
obrante es de la Divina Voluntad, y las tres Divinas Personas son concurrentes.
La Creación quiere narrar la historia de la Divina Voluntad. Quien vive en Ella
recibe todo, puede dar todo, y toma parte en todas las cualidades divinas.
(1) Estaba siguiendo al Fiat Divino en la obra de la Creación y, ¡oh! cómo me parecía bella,
pura, majestuosa, ordenada, digna de Aquél que la había creado; me parecía que cada cosa
creada tenía que decirme su pequeña historia que encerraba de aquel Fiat que le había dado la
vida, y que sacándolas a la luz del día, debían narrar para hacer conocer lo que sabían de la
Divina Voluntad, y unidas juntas debían narrar la larga historia de aquel Fiat que no sólo las
había creado, sino que conservándolas les daba el trabajo de narrar su larga historia, dando a
cada cosa creada una lección para narrar a las criaturas, para hacer conocer aquella Divina
Voluntad que las había creado. Pero mientras mi pobre mente se perdía en mirar la Creación,
y quería escuchar las tantas bellas lecciones que quería darme cada cosa creada sobre el Fiat
Divino, mi dulce Jesús saliendo de dentro de mi interior me ha dicho:
(2) “Pequeña hija de mi Eterno Querer, quiero hacerte saber que la obra de la Creación, de la
Redención y la del reino de nuestro Querer, es todo obra de nuestro Fiat Supremo. Él tomó la
parte obrante y las Tres Divinas Personas tomaron la parte concurrente, pero fue a nuestro Fiat
Divino al que le dimos el trabajo de crear la Creación, de formar la Redención y de restablecer