otra cosa que conforme giraba y me detenía, formaba nuevos Edenes, porque en Mí estaban
todos los actos del principio de la creación del hombre, y en cualquier parte que me detenía
podía formar un nuevo Edén con mi inocencia y santidad. Así que Edén fue Egipto, Edén fue
Nazaret, Edén fue el desierto, Edén fue Jerusalén, Edén fue el monte Calvario, y estos Edenes
que formaba llamaban al reino de mi Divina Voluntad a reinar, y estos son pruebas ciertas que
así como cumplí el reino de la Redención y está haciendo su giro para establecerse por todo el
mundo, así estos Edenes en los cuales fueron hechos por Mí todos los actos como si el hombre
no hubiese caído, seguirán los actos de la Redención y harán su giro para establecer el reino
de mi Fiat Divino. Por eso te quiero siempre junto Conmigo, a fin de que me sigas en todos mis
actos, y todo lo ofrezcas para hacer que mi Divina Voluntad reine y domine, porque esto es lo
que más interesa a tu Jesús”.
(3) Después ha agregado: “Hija mía, mi Divina Voluntad obraba en Mí como Reina, porque
realmente siempre ha sido tal, porque Ella por naturaleza es Reina, en nuestra misma Divinidad
tiene el primer puesto, rige y domina todos nuestros atributos, no hay acto nuestro en que no
tenga su puesto de Reina. Así que es Reina en el Cielo, en la tierra, en la Creación, en todo y
en todas partes reina. Por eso el querer que el hombre hiciera nuestra Voluntad Divina y que le
diese el puesto de Reina, era el honor más grande y el amor más insuperable que le dábamos,
y reinando una sola Voluntad lo hacíamos sentar a nuestra mesa celestial, participándole
nuestros bienes divinos. Lo queríamos feliz, y queríamos la gloria de ver feliz a aquél que con
tanto amor habíamos creado con nuestras manos creadoras. Nuestro Querer Divino y nuestro
amor no podían ni contentarse ni detenerse con la sola obra de la Redención, sino que quieren
ir más adelante hasta tener la obra cumplida, mucho más que no sabemos hacer obras a la
mitad, y teniendo los siglos a nuestra disposición podemos llegar a donde queremos”.
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27-26
Enero 2, 1930
Diversidad de actos y efectos del Fiat Divino. Cuántos
bienes puede producir un acto de Él. Ejemplo del sol.
(1) Mi abandono en el Fiat continúa, y siguiendo mi giro en sus obras me sentía circundada
por ellas, y cada una esperaba que yo la reconociera como obra de mi Creador para vincularnos
con vínculos inseparables; me parecía que la Divina Voluntad con su luz corriese en toda la
Creación, como corre nuestra sangre en el cuerpo, así corría también en todos los actos,
palabras, pasos, penas y lágrimas de Jesús, y yo iba en busca de todo como cosas mías para
amarlas y reconocerlas como cosas que me pertenecen. Pero mientras esto hacía, mi dulce
Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien vive en mi Divina Voluntad está en comunicación con todas las cosas
creadas por Nosotros, porque Ella es de todos y pertenece a todos; siendo una la Voluntad que
domina y obra, todas las cosas le son como miembros al cuerpo, de los cuales la Cabeza es
Dios, que tiene tantos vínculos a todas las cosas, porque en ellas corre nuestro Divino Querer
como acto primario de vida, que le son inseparables. Sólo la voluntad humana, si quiere obrar
por sí sola, sin la unión de la nuestra, puede romper esta bella unión, este vínculo de
inseparabilidad entre Dios, entre las cosas creadas, y entre las criaturas, por eso mi Divina
Voluntad es la portadora a la criatura de todos nuestros actos hechos en la Creación y en la
Redención, es la reveladora de nuestros secretos; siendo una la Voluntad nuestra con la criatura
que vive en Ella, ¿cómo puede esconderse? Y Yo hija mía, cómo me sentiría mal si no te pusiera
al día de mis lágrimas, de las penas más íntimas y de lo que Yo hice estando sobre la tierra, y
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