que hacer; y mientras mi Divina Voluntad me hacía descender en los actos humanos de las
criaturas, Yo llamaba a todos los actos humanos de cada una de ellas, a fin de que recibieran el
gran don de hacer descender mi Querer Divino como acto primero y como vida de sus actos.
¡Oh! si las criaturas mirasen las cosas creadas tal como son en sí mismas, su origen, quién las
alimenta y conserva, y quién es el Portador de tantas cosas que sirven a la vida humana, ¡oh!
cómo amarían mi Querer Divino y tomarían la sustancia de las cosas creadas; en cambio miran
la exterioridad de las cosas y por eso apegan a ellas su corazón y se alimentan de la cáscara
de ellas, y pierden la sustancia que se encuentra en las cosas creadas, salidas de Nosotros para
hacerlas cumplir tantos actos de nuestra Divina Voluntad. Pero con mi dolor estoy obligado a
ver que las criaturas no toman el alimento, el agua, ni hacen el trabajo para recibir y cumplir mi
Querer Divino, sino por necesidad y para satisfacer su voluntad humana, y mi Fiat Divino es
puesto fuera de sus actos, mientras que creamos tantas cosas para poner como en el banco a
nuestra Divina Voluntad en medio a las criaturas, y ellas no sirviéndose de esto, la tienen como
en acto de continua bancarrota; todo el bien que deberían tomar si en todas las cosas
cumpliesen y tomasen mi Querer Divino queda para ellas malogrado, y Nosotros quedamos con
el dolor de no verla como dominadora y Reina en los actos humanos de las criaturas”.
(3) Después continuaba mi abandono en el Fiat Divino, sentía la gran necesidad de Él y de
estarme siempre en su mar de luz, para no salir jamás, me lo sentía como latido, como respiro,
como aire que me infundía la vida y mantenía en mí el orden, la armonía, la dispersión de mi
pequeño átomo en su mar divino. Pero mientras mi pequeña mente estaba llena de
pensamientos de Divina Voluntad, mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, no hay orden, ni reposo, ni verdadera vida, sino en mi Fiat Divino, porque la vida
de cada una de las criaturas, su primer acto de vida, viene formado en el seno de su Creador y
después, como parto nuestro lo ponemos fuera, a la luz del día, y así como tenemos en Nosotros
la virtud generadora, el hombre, como hijo nuestro lleva consigo la semilla que genera, y con
esta semilla la criatura forma tantos otros partos, y conforme va desenvolviendo su vida, así
forma el parto de sus santos pensamientos, de sus castas palabras, el bello encanto de sus
obras, el dulce pisar de sus pasos, los refulgentes rayos de sus latidos, y todos estos partos, en
cuanto vienen formados por las criaturas, toman el camino para subir a su Creador para
reconocerlo como su Padre, amarlo, cortejarlo, y formar su larga filiación como gloria nuestra y
de nuestra virtud generadora. Pero para fecundar, nuestra virtud generadora necesita nuestra
Divina Voluntad como dominante en el parto salido de Nosotros, de otra manera hay peligro de
que se transforme en bruto, y de perder la virtud generadora del bien, y si genera, genera las
pasiones, las debilidades, el vicio, y éstos no solo no tienen virtud de subir a Nosotros, más bien
están condenados como partos que no nos pertenecen”.
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27-21
Diciembre 18, 1929
Arrebato de amor. Especialidad de los tres arrebatos de amor
de Nuestro Señor. El amor devorante y cómo devoraba
a todas las almas. Lágrimas de Jesús niño.
(1) Estaba pensando en la Encarnación de mi dulce Jesús en el seno materno de la Soberana
Celestial, y mi dulce Jesús, saliendo de mi interior me ha estrechado entre sus brazos con una
ternura indecible y me ha dicho:
(2) “Hija mía, arrebato de amor fue la Creación, y fue tan grande y tan intenso, que
desbordando de nuestro Ser Divino invistió todo el universo y se difundió por todas partes, y