mía, los derechos de ambas partes, humanos y divinos, readquirían el vigor. Sin embargo se
puede decir que Yo no dije casi nada, apenas alguna palabra haciendo entender que Yo había
venido al mundo sólo para hacer la Voluntad del Padre Celestial, para hacer comprender su gran
importancia, y en otras circunstancias dije: ‘Es mi Madre, mis hermanas, y me pertenecen
aquellos que hacen la Voluntad de mi Padre.’ Del resto callé y mientras era propiamente este
el fin de constituir el reino de mi Voluntad Divina en medio de las criaturas, porque era justo que
no sólo debía poner a salvo a las criaturas, sino debía poner también a salvo a mi Divina
Voluntad dándole nuevamente sus derechos sobre toda carne, como lo había dado sobre la mía,
de otra manera habría sido un desorden en la obra de la Redención; ¿cómo venir para poner a
salvo a las criaturas, y nuestros derechos divinos, aquellos de nuestro Fiat, dejarlos ir a la ruina?
Esto no podía ser. Pero a pesar de que la primera finalidad era de ajustar las partidas de mi
Divina Voluntad, me conformé con ser como médico celeste, y dar medicina, remedios, hablaba
de perdón, de desapego, instituía Sacramentos, sufrí penas atroces, hasta morir; se puede decir
que era la nueva creación que preparaba para que las criaturas pudiesen recibir a mi Voluntad
Divina como Rey en medio a su pueblo para hacerla reinar. Así he hecho contigo, primero te he
preparado, te he hablado de cruces, de virtudes, de amor, para disponerte a escuchar las
lecciones de mi Fiat, a fin de que conociéndolo lo amases, y sintiendo en ti el gran bien de su
Vida, quisieras dar su Vida a todos, haciéndolo conocer, amar y reinar”.
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27-16
Noviembre 26, 1929
Cada acto que se hace en la Divina Voluntad es una
Vida Divina que se encierra. Cómo rapta a Dios.
(1) Me sentía muy afligida por las continuas privaciones de mi dulce Jesús, sin Él sentía que
todo me faltaba; con Jesús todo es mío, todo me pertenece, me parece que estoy en casa de
Jesús, y Él dulcemente, con una suavidad admirable me dice:
(2) “Todo lo que es mío es tuyo, es más, no quiero que me digas: Tu cielo, tu sol, las tantas
cosas tuyas creadas, sino debes decirme: Nuestro cielo, nuestro sol, nuestra Creación, porque
en mi Voluntad Divina tú creabas Conmigo, y continuando tu vida en Ella te ponía junto Conmigo
a conservarla. Por eso hija mía, todo es nuestro, y si tú no consideras tuyo todo lo que es mío,
te pones a debida distancia y haces ver que no eres una de la familia celestial, y que no vives
en casa de tu Padre Divino, y romperías el vínculo familiar con tu Jesús”.
(3) Así que sin Él me siento puesta fuera de su familia, fuera de su casa, y ¡oh! qué cambio
funesto y doloroso siento en mi pobre alma, me siento privada de Aquél que es el único que
puede darme vida, siento el verdadero abandono y qué significa estar sin Jesús. ¡Oh, cómo me
pesa el exilio y siento a lo vivo la necesidad extrema de mi patria celestial! Pero mientras en mi
mente se agolpaban tantos pensamientos abrumadores que herían a mi pequeña y pobre alma,
y la reducían como si estuviera en extrema agonía, mi amada Vida, mi dulce Jesús, como sol
ha despuntado, los pensamientos opresivos han huido, y con un acento dulce me ha dicho:
(4) “Hija mía, ánimo, no te abatas demasiado, ¿no sabes tú que debes recorrer tu camino en
mi Divina Voluntad? Y este camino es largo, y estas opresiones, estos pensamientos que te
abruman, son altos que haces, y si bien no sales de Ella, pero el camino que deberías hacer de
algún modo viene interrumpido, y tu Jesús no quiere esta interrupción, quiere que camines
siempre, sin detenerte jamás, porque tú debes saber que cada paso que haces en mi Divina
Voluntad, son Vidas Divinas que encierras, así que un paso de menos, es una Vida Divina que
no viene formada, y tú privas a nuestro Ser Supremo de la gloria, del amor, de la felicidad y
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