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Noviembre 14, 1929
Cómo los derechos de la Creación son justos y santos; ejemplo del
sol, y cómo quien vive en la Divina Voluntad es el verdadero sol.
(1) Estoy siempre en mi amada heredad del Fiat Divino, cuanto más adentro estoy, más siento
amarla, cuanto más camino en ella, tanto más se descubre, más se hace conocer y me dice:
“Vive siempre en tu preciosa heredad, que con tanto amor te ha sido dada; ella es tuya, será
siempre tuya, inseparable de ti, jamás permitiré que mi pequeña hija no sienta el latido de mi
luz, el respiro de mi aire balsámico, la Vida de mi Divina Voluntad”. Pero mientras mi pequeña
mente se perdía en el Querer Divino, mi amable Jesús saliendo de dentro de la misma luz del
Fiat Divino me ha dicho:
(2) “Hija mía, el sol, porque posee la fuerza de la unidad de su luz, dada a él por su Creador,
ella no está sujeta a dividirse, ni siquiera a perder una pequeña gota de luz; así que en virtud de
esta fuerza única de luz que posee el sol, no hay cosa que toque, que invista, a la que no dé sus
preciosos efectos. El sol parece que se divierte con la tierra, da su beso de luz a cada una de
las criaturas, a cada planta, abraza a todos con su calor, parece que sopla y comunica los
colores, la dulzura, los sabores, y mientras más generoso en dar sus efectos, otro tanto es celoso
de no ceder a ninguna cosa una sola gota de luz de la tanta luz que posee, ¿y por qué esto?
Porque quiere mantener los derechos de su creación y no perder nada de lo que Dios le donó.
¡Oh, si el sol perdiese su luz, iría a terminar poco a poco en no ser más sol! Los primeros
derechos del cómo fueron creadas todas las cosas, comprendido el hombre, son sagrados, son
santos y justos, y con justicia todas se deberían mantener en el primer acto como fueron
creadas; sólo el hombre no supo mantener el gran honor del cómo fue creado por Dios, pero le
costó demasiado caro, y por eso sobre él llovieron todos los males.
(3) Ahora hija mía, quien vive en mi Divina Voluntad posee los derechos de su creación, y por
eso vive más que sol en la unidad de su Creador, ella es la reproductora de los efectos de la
unidad divina, en esta unidad recoge todo, abraza a todos, calienta a todos, y con el soplo de la
unidad divina produce todos los efectos que hay en el reino de la gracia en los corazones de las
criaturas. Pero mientras más que sol se divierte al tocar todo, con sus toques da santidad, virtud,
amor, dulzura divina, quisiera encerrar a todos en la unidad de su Creador; pero mientras quiere
dar todo, celosa se conserva los derechos de su creación, esto es la Voluntad de su Creador
como su primer acto y principio de su creación, y dice a todos: ‘Yo no puedo descender de
dentro del Fiat Divino, ni quiero perder ni siquiera una gota de Él, perdería mis derechos, lo que
no quiero hacer, más bien suban todos y una será la Voluntad de todos, así haremos vida común,
pero hasta en tanto que estéis en lo bajo de la voluntad humana, como sol os daré los efectos
de la Voluntad Divina, pero su Vida será siempre mía, rogando y esperándoos a todos en la
Voluntad de nuestro Creador’. Quien vive en mi Divina Voluntad es el verdadero sol, del cual
aparentemente no se ve otra cosa que luz, y no se siente mas que calor, pero dentro de aquella
luz y calor, ¿cuántos bienes no hay? ¿Cuántos efectos? Dentro de aquella luz y calor está
encerrada la vida y los bienes de la tierra. Así quien vive en mi Fiat Divino, aparentemente se
ve criatura, pero dentro hay una Voluntad Divina que sostiene todo, Cielo y tierra, y que no quiere
tener ociosa a aquella que posee tanto bien”.
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