como retratado, y conforme habla, mi corazón divino se inflama de amor, de alegría, y no
pudiendo contenerlo abro mi boca y hablo, hablo largamente; abro mi corazón y vacío mis más
íntimos secretos en el suyo, le hablo de mi Querer Divino como fin único de todas nuestras
obras, y mientras hablo siento la verdadera compañía, pero compañía hablante, no muda,
compañía que me entiende, que me hace feliz y que puedo volcarme en ella. ¿No han sido tal
vez desahogos de amor, transfusiones de vida del uno en el otro lo que hacíamos con todo lo
que te manifestaba de mi Querer Divino y que mientras te hablaba servía para entretenernos y
para formar la más dulce y agradable compañía? Un alma que vive en mi Divina Voluntad es
todo para Mí, me suple al mutismo de mis obras; ella me habla por todo, me hace feliz, y Yo no
me siento solo, y teniendo a quién dar el gran don de mi palabra, no quedo más el Jesús mudo
que no tiene a quién decir una palabra, y que si quiero hablar, si no está mi Fiat no soy entendido,
sino el Jesús que habla y que tiene su compañía”.
(4) Después, mi pobre y pequeña mente continuaba perdiéndose en el Fiat Divino, y mi amable
Jesús ha agregado:
(5) “Hija mía, mi Divina Voluntad simplifica a la criatura, la vacía tanto de todo lo que a Ella no
pertenece, que no queda otra cosa del ser humano que un complejo de simplicidad: simple la
mirada, la palabra, los modos, los pasos; en ella, como dentro de un espejo se ve el sello de la
simplicidad divina, por eso cuando mi Querer Divino reine sobre la tierra, no existirá más el
fingimiento, la mentira, que se puede llamar principio de todo mal, mientras la simplicidad, como
principio de todo verdadero bien, será la característica que mostrará que aquí reina la Divina
Voluntad. Ahora, tú debes saber que es tanto nuestro amor por quien se hace dominar por
nuestro Fiat Divino, que todo lo que queremos que haga la criatura viene formado primero en
Dios mismo, y después pasa en ella, y como su voluntad y la nuestra es una, lo tiene como acto
suyo y nos lo repite cuantas veces lo queremos. Así que quien vive en nuestro Querer Divino
es la portadora de nuestras obras, la copiadora y la repetidora continua de ellas. Con el ojo de
luz que posee, dado por mi Querer, mira fijamente en su Creador para ver qué cosa está
haciendo, para absorberlo en sí para decirle: ‘No quiero hacer otra cosa sino lo que hace vuestra
Majestad adorable’. Y Nosotros nos sentimos doblemente felices, no porque no seamos felices
sin la criatura, porque en Nosotros la felicidad es naturaleza, sino porque vemos a la criatura
feliz, que en virtud de nuestro Querer se acerca a nuestra semejanza, ama con nuestro amor y
nos glorifica con nuestras mismas obras. Sentimos que la Potencia creadora de nuestro Fiat
nos reproduce y forma nuestra Vida y nuestras obras en la criatura”.
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27-13
Noviembre 10, 1929
Sólo los pequeños entran a vivir en la Divina Voluntad. Ejemplo
del niño. Diferencia entre la creación del universo y la del hombre.
(1) El Fiat Divino me absorbe toda en su luz, y esta luz para darme su primer acto de vida, me
palpita en el corazón y me hace sentir el latido de su luz, el latido de su santidad, de su belleza
y potencia creadora, y mi pequeña alma me la siento como una esponja toda empapada en
estos latidos divinos, y no pudiendo contenerlo todo por mi pequeñez, y sintiéndose quemada
por los rayos ardientes del Sol del Fiat Divino, penando va repitiendo: Fiat, Fiat, ten piedad de
mi pequeñez, siento que no puedo contener tu luz, soy demasiado pequeña, por eso Tú mismo
forma el vacío, ensánchame, así podré contener más luz, a fin de no quedar sofocada por esta
luz, que no me es dado el poderla abrazar toda para encerrarla en mi pequeña alma. Pero
mientras esto pensaba, mi dulce Jesús me ha dicho: