mi Querer Divino la ilumina y le comunica sus admirables efectos por su bondad y liberalidad, y
por efecto de potencia y de inmensidad que por su naturaleza posee.
(3) Mucho más que Adán con pecar, con el hacer su voluntad humana, no sólo formó la polilla
a la raíz del árbol de la humanidad, sino que agregó el injerto, y este injerto comunicó todos los
malos humores que en el curso de los siglos debía producir en el árbol de la humanidad el injerto
de Adán. En un principio un injerto no puede producir ni grandes bienes ni grandes males, sino
sólo el principio del mal o del bien, en efecto, Adán no hizo todos los males de las generaciones
humanas, pero apenas hizo el injerto, y fue causa de torrentes de males, mucho más que no
tuvo pronto el injerto contrario de mi venida a la tierra, sino que debieron pasar siglos y siglos,
así que los humores malos crecían y los males se multiplicaban, por eso no se pensaba en el
reino de mi Voluntad. Pero cuando Yo vine a la tierra, con mi Concepción formé el injerto
contrario al árbol de la humanidad, y los males comenzaron a detenerse, los malos humores a
destruirse, así que hay toda la esperanza de que el reino de mi Divina Voluntad pueda formarse
en medio de las generaciones humanas. Las tantas verdades que te he manifestado sobre mi
Fiat Divino son sorbos de vida, de los cuales, quién riega, quién cultiva, quién aumenta los
humores al árbol de la humanidad injertado por Mí. Así que si en el árbol de mi Humanidad ha
entrado la Vida de mi Fiat Divino y ha formado el injerto, hay todo para esperar que mi reino
tenga su cetro, su justo dominio y su mando en medio a las criaturas. Por eso ruega y no dudes”.
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27-11
Octubre 30, 1929
Quien vive en el Querer Divino puede girar en todas
las obras de Dios, y adquiere los derechos divinos.
(1) El dulce encanto del Fiat Omnipotente, con su luz me tiene como eclipsada en Él, y yo no
sé ver otra cosa que todos sus actos, para poner en ellos, como sello, mi “te amo” sobre cada
uno para pedirle el reino de su Divina Voluntad en medio de las criaturas. Ahora, ante mi mente
veía una gran rueda de luz que llenaba toda la tierra, y mientras el centro de la rueda era toda
una luz, al derredor de ella sobresalían tantos rayos por cuantos actos había hecho el Fiat Divino,
y yo pasaba de un rayo a otro para poner en ellos el sello de mi “te amo”, para dejarlo en cada
rayo y pedirle continuamente el reino de su Divina Voluntad. Ahora, mientras esto hacía, mi
siempre amable Jesús saliendo de mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien vive en mi Divino Querer y forma sus actos en Él, estos actos permanecen
como trabajo de la criatura, y que ponen a Dios en condición de cederle los derechos de un reino
tan santo, por consiguiente los derechos de hacerlo conocer y hacerlo reinar sobre la tierra,
porque el alma que vive en mi Fiat readquiere todos los actos de Él hechos por amor de las
criaturas; Dios la vuelve conquistadora no sólo de su Querer, sino de toda la Creación, no hay
acto de Él en el cual la criatura no ponga su acto, aunque fuera un ‘te amo’, un ‘te adoro’, etc.
Entonces, habiendo puesto de lo suyo, Dios queda todo empeñado y mi Fiat se siente feliz de
que finalmente ha encontrado a la afortunada criatura a la que puede dar lo que Él quería dar
con tanto amor desde el principio de la creación de todo el universo. Por eso la criatura con vivir
en mi Querer Divino entra en el orden divino, se vuelve propietaria de sus obras, y con derecho
puede dar y pedir para los demás lo que es suyo, y como vive en Él, sus derechos son divinos,
y con derecho divino, no humano, pide, cada acto suyo es una llamada que hace a su Creador
y con su mismo imperio divino le dice: ‘Dame el reino de tu Divina Voluntad a fin de que pueda
darlo a las criaturas, para que reine en medio a ellas y todas te amen con amor divino y todas
reordenadas en Ti.’ Ahora, tú debes saber que cada vez que giras en mi Voluntad para poner