materno de la Inmaculada Reina, ninguno me conocía, era ignorado por todos. He aquí, hija
mía, el primer punto de comparación entre Yo, Verbo Divino, cuando descendí del Cielo, y mi
Divina Voluntad que hace su primer paso para venir a reinar sobre la tierra. Así como Yo di mis
primeros pasos hacia la Virgen Madre, así Ella da sus primeros pasos en ti, y como te pidió tu
querer y tú lo cediste, formó súbito su acto primero de concepción en tu alma, y conforme te
manifestaba sus conocimientos dándote como tantos sorbos divinos, formaba su Vida y daba
principio a la formación de su reino. Pero por tanto tiempo, ¿quién sabía algo? Ninguno, sólo
Yo y tú estábamos al día de todo, y después de algún tiempo estuvo al día mi representante de
lo que sucedía en ti, aquél que te dirigía, símbolo de mi representante San José que debía figurar
como mi padre ante las criaturas, que antes que Yo saliera del seno materno tuvo el gran honor
y don de conocer que Yo ya estaba en medio de ellos.
(3) Después de los primeros pasos hice el segundo: Fui a Belén a nacer, fui reconocido y
visitado por los pastores de aquel lugar, pero no eran personas influyentes, se quedaron con la
bella noticia que Yo ya había venido a la tierra, así que no se ocuparon en hacerme conocer, en
divulgarme por todas partes, y Yo continué siendo el Jesús escondido e ignorado por todos, pero
por cuan ignorado Yo ya estaba en medio a ellos; esto es símbolo de mi Divina Voluntad:
Frecuentemente han venido a ti, de lejos y de cerca otros representantes míos, los cuales han
escuchado la bella noticia del reino de mi Divina Voluntad, sus conocimientos y cómo quiere ser
reconocida, pero quién por falta de influencia, y quién por voluntad, no se han ocupado en
divulgarla y ha quedado desconocida e ignorada, a pesar de que ya existe en medio de ellos,
pero como no es conocida no reina, reina sólo en ti, así como Yo estaba solo con mi Mamá
Celestial y con mi padre putativo San José.
(4) El tercer paso de mi venida sobre la tierra, el exilio, y en éste me tocó que vinieron los
santos magos a visitarme, los cuales hicieron un poco de rumor al buscarme; esta búsqueda de
Mí dio temor a Herodes, y en vez de unirse para venir a encontrarme, quería tramar contra mi
Vida para asesinarme, y Yo fui por necesidad obligado a exiliarme. Símbolo de mi Divina
Voluntad, frecuentemente parece que hacen rumor, que la quieren hacer conocer con publicarla,
¿pero qué? Quién es presa del temor, quién teme comprometerse, quién no acepta el
sacrificarse, ahora con un pretexto y ahora con otro, todo termina en palabras, y mi Divina
Voluntad queda exiliada de en medio a las criaturas. Y así como no me fui al Cielo, sino que me
quedé en el exilio en medio a las criaturas, sólo con mi Divina Madre y con San José que me
conocían muy bien y formaba su paraíso en la tierra, para los demás era como si no existiera,
así mi Fiat, habiendo formado en ti su Vida con todo el cortejo de sus conocimientos, si no recibe
los efectos, la finalidad por la que se ha hecho conocer, ¿cómo puede partir? Porque Nosotros
cuando decidimos hacer una obra, un bien, no hay quién nos aparte, así que a pesar del exilio
y de su esconderse, como hice Yo, que después de treinta años de Vida oculta hice mi Vida
pública y me hice conocer, así mi Querer Divino no podrá quedar siempre escondido, sino que
tendrá su intento de hacerse conocer para reinar en medio a las criaturas. Por eso sé atenta y
aprecia el gran don de mi Divina Voluntad en tu alma”.
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