la tierra, quién sabe cuántos prodigios se necesiten antes. Pero mientras esto y otras cosas
pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, tú debes saber que mi venida a la tierra y todo lo que Yo hice en la Redención,
mi misma muerte y resurrección, no fue otra cosa que un acto preparatorio al reino de mi Divina
Voluntad, y cuando formé el Padre Nuestro, formé el germen del reino de mi Fiat Divino en medio
a las criaturas, y si Yo cuando hablo creo y de la nada hago salir las obras más grandes, bellas
y maravillosas, mucho más cuando con el imperio de mi plegaria hablante tengo virtud de crear
lo que quiero. Por eso el germen del reino de mi Querer fue creado por Mí en el acto en que
rezaba formando y recitando el Padre Nuestro; y si lo enseñé a los apóstoles fue para que la
Iglesia, con el recitarlo pudiese regarlo y fecundar este germen, y disponerse a modelar su vida
según las disposiciones de mi Fiat Divino. Mis conocimientos sobre Él, mis tantas
manifestaciones, han desarrollado este germen, y como han estado acompañados por los actos
hechos por ti en mi Querer Divino, se han formado tantos granos de formar una gran masa, de
la cual cada uno puede tomar su parte, siempre y cuando quieran, para vivir de la Vida de la
Divina Voluntad. Así que todo está hija mía, los actos más necesarios, está el germen creado
por Mí, porque si no está el germen es inútil esperar la planta, pero si está la semilla, el trabajo
que se necesita, la voluntad de querer el fruto de aquella semilla, es seguro que se tendrá la
planta, porque teniendo el germen se tiene en propio poder la vida de la planta de aquella
semilla; está quien riegue este germen para hacerlo crecer, cada Padre Nuestro que se recita
sirve para regarlo; están mis manifestaciones para hacerlo conocer, sólo se necesita quién se
ofrezca a hacer de heraldo, y con ánimo, sin temer nada, afrontando sacrificios para hacerlo
conocer. Así que la parte sustancial está, está lo más, se necesita lo menos, o sea la parte
superficial, y tu Jesús sabrá hacerse camino para encontrar aquél que cumplirá la misión de
hacer conocer en medio a los pueblos mi Divina Voluntad. Por eso por parte tuya no pongas
ningún obstáculo, haz lo que puedas y Yo haré el resto, tú no sabes cómo manejaré las cosas
y dispondré las circunstancias, por eso llegas a dudarlo, piensas que mi Fiat no será conocido y
su reino no tendrá su vida sobre la tierra”.
(3) Después me he abandonado toda en el Querer Divino para seguir sus actos, y mi dulce
Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, quien se pone en la unidad de mi Querer se pone en la luz, y así como la luz
tiene virtud de descender en lo bajo y de extenderse como manto de luz sobre cada cosa que
inviste, así tiene virtud de elevarse a lo alto y de investir con su luz lo que en lo alto se encuentra.
Así quien se pone en la luz de mi Fiat, en su unidad de luz, con sus actos se extiende en lo bajo
de todas las generaciones, y con su acto de luz inviste a todos para hacer bien a todos, se eleva
en lo alto e inviste todo el Cielo para glorificar a todos. Por eso en mi Divina Voluntad el alma
adquiere el derecho de poder llevar a todos la luz del Eterno Fiat, con el don de sus actos
multiplicados por cuantos lo quieran recibir”.
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26-29
Septiembre 4, 1929
¿Por qué el sol forma el día? Porque es un acto de Voluntad Divina.
(1) Mis días son amarguísimos por la privación de mi sumo y único bien Jesús, puedo decir
que mi alimento continuado es el intenso dolor de estar privada de Aquél que formaba toda mi
vida acá abajo; cómo es doloroso el recordar que antes respiraba Jesús, latía el latido de Jesús
en mi corazón, circulaba en mis venas Jesús, sentía el alimento de Jesús que alimentaba mis
obras, mis pasos, en suma, en todo sentía a Jesús, y ahora todo ha terminado y se me ha
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