Fiat se hagan camino, disponiendo a aquellos que tendrán el bien de conocerlos, mi más que
paterna bondad, para mostrar el exceso de mi amor, pondrá en cada criatura, a su disposición,
a mi misma Humanidad, y todo el bien que obré, de modo que sentirán tal fuerza y gracia, de
hacerse dominar por mi Divina Voluntad, y mi Humanidad estará en medio a los hijos de mi
reino, como corazón en medio a ellos, para decoro y honor de mi Fiat, y por antídoto, gracia y
defensa a todos los males que ha producido el querer humano. Es tal y tanto el arrebato de mi
amor que quiere que Ella reine, que haré grandes excesos de amor para vencer las voluntades
más rebeldes”.
(3) Yo al oír esto he quedado admirada, y como si quisiera dudar de lo que Jesús me había
dicho. Y Él volviendo a hablar ha agregado:
(4) “Hija mía, ¿por qué lo dudas? ¿No soy tal vez Yo dueño de hacer lo que quiero y darme
como me place darme? ¿No es tal vez mi Humanidad el primer hermano primogénito que
poseyó el reino de mi Divina Voluntad, y como primer hermano tengo el derecho de comunicar
el derecho a los otros hermanos de poseerlo, poniéndome Yo a disposición de ellos para darles
un bien tan grande? ¿No soy Yo la cabeza de toda la familia humana, que puedo hacer fluir en
los miembros de ella la virtud de la cabeza, y hacer descender el acto vital de mi Voluntad Divina
en los miembros? Y además, ¿no es tal vez mi Humanidad que reside en ti continuamente la
que te da tal fuerza y gracia de querer vivir sólo de mi Querer, y te hace sentir tal paz y felicidad
de eclipsarte tu querer humano, de modo que él mismo se siente feliz de vivir como sin vida bajo
el imperio de mi Divina Voluntad? Por eso lo que necesito es que conozcan los conocimientos
sobre mi Fiat, el resto vendrá por sí mismo”.
(5) Después de esto continuaba mi abandono en el Fiat Divino, me parecía que en Él no hay
interrupciones, hay siempre qué hacer, pero un hacer que no cansa sino que fortifica, hace feliz
y regocija de su largo camino; pero mientras esto pensaba, mi Sumo Bien Jesús ha agregado:
(6) “Hija mía, quien vive en mi Querer Divino camina siempre, porque tiene el giro de la
eternidad, que no termina jamás, a su disposición, y no deteniéndose jamás, toma siempre, y si
se detuviese, una pequeña parada, un paso de menos, le costaría la pérdida de un paso y de
una felicidad divina, porque mi Fiat es un acto siempre nuevo de felicidad, de gracia y de belleza
indescriptible e inenarrable, y el alma si camina toma, y si se detiene no toma, porque no
habiendo seguido paso a paso el camino de mi Querer Divino, no ha sabido nada de lo que mi
Querer ha puesto fuera en aquel paso de felicidad y de belleza. Y ¿quién puede decirte la gran
diferencia de quien vive en mi Divina Voluntad y de quien vive en el querer humano? Quien vive
en la voluntad humana se detiene siempre, su giro es tan pequeño, que si quiere alargar el paso
no encuentra dónde poner el pie; a cada paso que hace, toma ahora un disgusto, un desengaño,
y siente una debilidad de más, la cual la arrastra también al pecado. ¡Oh! cómo es breve el giro
de la voluntad humana, lleno de miserias, de precipicios y de amarguras, sin embargo aman
tanto el vivir en su cerco; ¡qué locura, qué tontería, tanto, de deplorarse!”
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26-27
Agosto 12, 1929
Magnificencia de la Creación. El punto negro de la voluntad humana.
(1) Estaba haciendo mi giro en el Querer Divino, y mi dulce Jesús atrayéndome fuera de mí
misma, me hacía ver toda la Creación en el acto de salir de sus manos creadoras, cada cosa
llevaba la marca de la mano creadora de su Hacedor, así que todo era perfecto, de una belleza
encantadora. Cada cosa creada era animada de viva luz, o como propiedad de naturaleza dada
a ella por Dios, o indirectamente comunicada por quien la poseía; todo era luz y belleza. Pero
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