3-56
Abril 1, 1900
Las pasiones cambiadas en virtudes.
(1) Después de esperar y esperar, mi dulce Jesús se hacía ver dentro de mi corazón. Me
parecía ver un sol que expandía rayos, y mirando en el centro de este sol descubría el rostro de
Nuestro Señor, pero lo que me hizo asombrar es que veía en mi corazón muchas doncellas
vestidas de blanco, con coronas en la cabeza que rodeaban a este sol divino, nutriéndose de
aquellos rayos que expandía este sol. ¡Oh, cómo eran bellas, modestas, humildes y todas
atentas, y deleitándose en Jesús! Entonces, no conociendo el significado de esto, con un poco
de temor he pedido a Jesús que me hiciera saber quienes eran aquellas doncellas, y Él me ha
dicho:
(2) “Estas doncellas eran tus pasiones, que ahora con mi gracia he cambiado en otras tantas
virtudes que me hacen noble cortejo, estando todas a mi disposición, y Yo en recompensa las
voy nutriendo con mi continua gracia”.
(3) ¡Ah Señor, sin embargo me siento tan mala que me avergüenzo de mí misma!
+ + + +
3-57
Abril 2, 1900
Jesús juzga no según las obras que se hacen,
sino según la voluntad con que se obra.
(1) Esta mañana he sufrido mucho por la ausencia de mi amado Jesús, pero Él recompensó
mis penas satisfaciendo un deseo mío de querer saber una cosa que desde hace mucho tiempo
deseaba. Entonces, después de haber girado y girado en busca de Jesús, y que ahora lo llamaba
con la oración, ahora con las lágrimas, ahora con el canto, pues tal vez pudiera quedar herido
por mi voz y se dejara encontrar, pero todo en vano. He repetido mis gemidos; a quien
encontraba le preguntaba sobre Él, finalmente, cuando mi corazón se sentía despedazar y que
no podía más, lo he encontrado, pero lo veía de espaldas, y acordándome de una resistencia
que le hice, la que diré en el libro del confesor5, le he pedido perdón y así parece que nos hemos
puesto de acuerdo, tanto que Él mismo me preguntó qué cosa quería, y yo le dije: “Dígnate
hacerme conocer tu Voluntad acerca de mi estado, especialmente qué debo hacer cuando me
encuentro con pocos sufrimientos y Tú no vienes, y si vienes es casi como sombra; entonces,
no viéndote, mis sentidos los siento en mí misma, y encontrándome en esta posición siento
como si pusiera de lo mío y no fuese necesario esperar la venida del confesor para salir de aquel
estado”.
(2) Y Jesús: “Sufras o no sufras, venga Yo o no venga, tu estado es siempre de víctima, mucho
más que esta es mi Voluntad y la tuya, y Yo juzgo no según las obras que se hacen, sino según
la voluntad con que se obra”.
(3) Y yo: “Señor mío, está bien como dices, pero me parece que estoy inútil y se pierde mucho
tiempo, y siento un fastidio, un temor, y además hacer venir al confesor, me atormenta el alma
que no fuera Voluntad tuya”.
(4) Y Él: “¿Piensas tú que sea pecado hacer venir al confesor?”
(5) Y yo: “No, pero temo que no sea tu Voluntad”.
5 No se tiene noticia de este libro