era necesario a mi amor, porque sabiendo lo que quería hacer de ti, nada menos que restablecer
la Creación, dar los derechos de reinar a mi Divina Voluntad, hacer despuntar la nueva era en
medio a la humana familia, por eso usó todas las artes y estratagemas para obtener el intento.
Ahora, después de que me aseguré de ti, y aseguré mi trabajo, se cambió mi modo de obrar, te
hice romper el silencio, y fue tal y tanto el ímpetu de mis enseñanzas y de mi decir, que puedo
llamarte la cátedra de mi Divina Voluntad, la secretaria de sus más íntimos secretos, que no
pudiendo contenerlos todos en ti, te ordenaba manifestarlos a mi ministro. Y este mi obrar era
necesario, de otra manera, ¿cómo se habría conocido mi Divina Voluntad? Ahora hija mía, en
este último período de tu vida, tú sientes otro modo de obrar mío, no te preocupes, déjame
hacer, y Yo sabré dar la última mano a mi trabajo. Ánimo pues, tienes la Divina Voluntad en tu
poder, ¿de qué temes? Así que siempre adelante en mi Querer”.
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26-21
Julio 18, 1929
Trabajo de Jesús por el reino de la Divina Voluntad.
(1) Mientras estaba bajo la opresión de la privación de mi amable Jesús, y resignadísima, ni
siquiera pensaba que pudiese manifestarse a mi pequeña alma haciendo su breve visita para
darme su sorbo de vida, para no hacerme sucumbir del todo. Mientras estaba en esto, de
improviso se ha movido en mi interior, haciéndose ver todo atento y ocupado en el trabajo, y
levantando hacia mí sus ojos resplandecientes de luz, sus ojos se han encontrado con los míos,
y teniendo compasión de mi aflicción me ha dicho:
(2) “Hija mía, Yo estoy trabajando en tu alma continuamente, y mientras trabajo estoy
concretando a fin de que nada falte, reafirmando para dar a mi trabajo la estabilidad e
inmutabilidad divina, y esperando con invencible paciencia que mi trabajo sea conocido, a fin de
que todos puedan conocer mi gran amor, el gran sacrificio mío y tuyo, y el gran bien que todos,
si quieren, pueden recibir. Este mi trabajo es la renovación de toda la Creación, es la
concentración de todas nuestras obras, es el establecer mi Voluntad Divina en medio a las
criaturas, obrante y dominante en medio de ellas. Cualquiera que conozca este mi trabajo será
un reino mío, por lo tanto tendré tantos reinos por cuantos conozcan lo que he hecho y dicho en
la pequeñez de tu alma, que fundidos juntos formarán un solo reino; así que mi silencio es
concentración de más intenso trabajo que hago en ti. Entonces, si te hablo es nuevo trabajo
que emprendo a hacer, llamándote junto al trabajo dándote conocimiento de lo que hacemos,
para poner nuevas tintas de bellezas, de magnificencia y de felicidad en el reino de mi Divina
Voluntad que deben poseer las criaturas; si hago silencio, reordeno, armonizo, confirmo lo que
he hecho. Así que mi silencio no te debe ser causa de aflicción, sino ocasión de más trabajo,
para llevarse a cabo el reino de mi Voluntad Divina”.
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26-22
Julio 24, 1929
Cómo la Divina Voluntad tiene el acto primario sobre todas las cosas
creadas. El Fiat Divino es como la cabeza sobre los miembros.
(1) Estaba pensando en el Fiat Supremo, y pensaba: “Si el Querer Divino quiere formar su
reino en medio a las criaturas, entonces, antes de la venida de Nuestro Señor a la tierra, cuando
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